La niña más famosa de Suiza, aquella de colorados mofletes que vivía con su abuelito en lo alto de las montañas, se preguntaba por qué se sentía como si volara en las nubes. El afortunado que haya pisado suelo suizo y se haya paseado por sus hermosas cumbres tiene la respuesta: porque en las cimas y praderas de los Alpes todo irradia tranquilidad y felicidad. El aire huele a flores, la hierba es esponjosa como el algodón y las nubes parecen estar al alcance de la mano.

Suiza es el lugar ideal para unas vacaciones en familia con niños: naturaleza, aventuras, museos interactivos, viajes en barco, en teleférico o funicular que suben hasta la cima de las montañas… Los niños descubrirán la tierra de Heidi, del queso y el chocolate, del agua de los glaciares, los lagos y las cataratas del Rin. Esta ruta por Suiza, hilvana un sugerente recorrido que no hay que perderse.

 



El norte de Suiza tiene en Zúrich su bastión de elegancia, cosmopolitismo e intelectualidad. Una ciudad fascinante en la que tanto se puede visitar uno de sus muchos y excelentes museos, asistir a un sofisticado espectáculo o dedicarse a deambular por el Lindenhof, un centro histórico repleto de tesoros artísticos que abarca obras desde el periodo de Carlomagno, como la Grossmünster, hasta maravillas contemporáneas como las vidrieras de Marc Chagall de la Fraumünster.
A escasa distancia de la ciudad la naturaleza explota en toda su majestuosidad en el paraje de las cataratas del Rin, las más grandes del continente europeo. Escuchar el estruendo del agua al caer con furia desde una altura de 23 metros es como asistir a una portentosa y sobrecogedora sinfonía.

 



A orillas del lago Lucerna, la ciudad homónima hechiza al visitante con su casco antiguo de corte medieval y con la posibilidad de recorrer el lago a bordo de un cómodo barco para contemplar las afiladas agujas de las iglesias, contrastadas con las verdes colinas y rematadas por las blancas cumbres de los montes alpinos.

 



Y es que aquí se encuentran el Titlis, el Rigi, el Pilatus y el Stanserhorn, cuatro ascensiones dignas de cualquier aficionado a la naturaleza y el senderismo desde las que tendréis unas vistas espectaculares. Además, tratándose de Suiza, uno de los países más punteros en ingeniería, para subir hasta sus cumbres podréis coger los más modernos y sofisticados funiculares, trenes cremalleras y teleféricos. Experiencias todas ellas que os quitarán el hipo y que dejarán a los más pequeños con la boca abierta durante un buen rato.

 



Así es como se debía sentir Heidi cuando creía volar sobre las nubes. Pero para saber a ciencia cierta cómo era la Suiza en la que se inspiró Johanna Spyri al escribir su novela, hay que acercarse al parque natural de Ela, el más grande de los parques naturales suizos. Allí, concretamente en el pueblo de Latsch, se rodaron varias de las películas de Heidi y en Stuls arranca un sendero circular, de once kilómetros, que recorre los principales escenarios relacionados con la protagonista del viaje. Pasa por Runsolas, la casita de Heidi en Falein, el mirador Curtins y Pnez. ¡No os olvidéis de llevaros una manta para estiraros en el suelo y jugar a ver de qué tienen forma las nubes! Eso y una cesta con pan, queso y chocolate y podréis decir que el viaje a Suiza ha sido redondo.

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Esta ruta es además un tramo de ensueño recomendado de La Gran Ruta de Suiza. Una ruta que también podrás encontrar en nuestra web. ¡No te las pierdas!