Entre Los Vosgos y la Selva Negra, la región más pequeña de Francia encierra un paisaje sorprendente y un patrimonio envidiable.

Existen mil y una razones para descubrir Alsacia. Situada en el noreste de Francia, junto a Suiza y Alemania, Alsacia disfruta de un emplazamiento privilegiado en pleno corazón de Europa. Alsacia siempre sorprende, en todas las épocas del año y en todas sus facetas. En la gastronomía, las fiestas y la cultura, se muestra natural y vibrante, ¡y siempre llena de amabilidad!

Su tamaño reducido (190 km de largo y 50 de ancho) permite descubrirla de una forma fácil y agradable. Sigue siendo una región a escala humana (8.280 km²) con una gran variedad de paisajes: bosques, valles, llanuras, viñedos, cumbres… Alsacia ofrece tal conjunto de paisajes y de colores que el monarca absoluto Luis XIV exclamó un día: “¡Alsacia, qué jardín más bello!”

Esta región vibra al ritmo de una identidad cultural fuerte y auténtica, marcada por el mestizaje de las tradiciones germánicas y francesas; un patrimonio arquitectónico de gran riqueza y prestigio; una gastronomía con fama internacional, con vinos sabrosos y muy buenos restaurantes que se ajustan a todos los presupuestos; y unos entornos naturales protegidos de gran diversidad.

Alsacia es la tierra de los descubrimientos, y para descubrirla nada mejor que seguir una ruta en coche. Nos vamos de ruta por Alsacia para descubrir sus mayores tesoros:

Estrasburgo es algo más que la capital de Alsacia y el centro político de Europa. Su pintoresco barrio de la Petite France, Patrimonio de la Humanidad, nos recuerda que su papel en la encrucijada del Viejo Continente se remonta a muchos siglos atrás. Entre la catedral, obra maestra del gótico, y las creaciones vanguardistas del Museo de Arte Moderno media una prodigiosa evolución llena de ricos matices.

Tras rendir homenaje a la madre naturaleza en el Parque Natural de los Vosgos, uno de los mayores de Francia, se puede probar uno de los frutos más delicados de la tierra en la ruta de los vinos blancos, que visita ciudades históricas como Obernai, famosa por sus bodegas tradicionales o wintubs.

Para admirar la inmensidad de los viñedos que se extienden a los pies de los Vosgos, lo mejor es subir hasta el castillo de Haut-Koenigsbourg. Esta imponente fortaleza permite acercar al visitante a una visión completa de la arquitectura y la vida diaria en un Castillo Fortaleza del siglo XII.

La Ruta del vino

Conviene no olvidar que estamos territorio francés, y en la región viticultora de Riesling. Los expertos aconsejan acudir a Ribeauvillé y Riquewhir para degustar los grandes vinos y crus. Aunque el título de capital del vino alsaciano lo reivindica Colmar, la pequeña Venecia francesa surcada por canales que antaño transportaban los caldos.

Más al sur, Eguisheim ostenta otro título, el del pueblo más bonito de Francia. Y en las cercanías, el Ecomuseo de Alsacia rememora las formas de vida tradicionales de la región.

La etapa final nos lleva hasta Mulhouse, la simpática ciudad de los museos: el del Automóvil, famoso por su colección de un centenar de Bugattis, Electropolis, dedicado a la electricidad; o el del Ferrocarril, para terminar el viaje a toda máquina.

Con sabor…

Especialidades regionales son el choucroute, las tartas de queso y cebolla, y las famosas tartes flambées. El Munster es el rey de los quesos alsacianos. Untuoso, con la corteza de tono anaranjado presenta un aroma muy característico y un sabor intenso.

Alsacia es el país de los aguardientes “blancos”. El kirsch (de cerezas) y los destilados de ciruelas (mirabelle), peras y frutas del bosque son algunos de los más populares, al igual que los marcs de las uvas varietales típicas: pinot noir, pinot gris, muscat y gewürztraminer.

Sigue nuestra Ruta recomendada por Alsacia y disfrutarás: Ver la ruta