¿Sabes cuál es la estación de ferrocarril más alta de Europa? La de Jungfraujoch —en los Alpes suizos, por supuesto—, que se encuentra a 3.454 metros de altura, allí donde las montañas parecen besar el cielo.

Para acceder a la estación primero hay que llegar a la bonita localidad de Interlaken, donde podrás tomar un tren hasta el puerto de montaña de Kleine Scheidegg. Desde allí parte el tren cremallera hasta la estación de Jungfraujoch, que realiza en una hora un recorrido de siete kilómetros que atraviesa vertiginosos precipicios. Durante el trayecto podrás extasiarte con las vistas de la región de Oberland Bernés y de impresionantes glaciares.

Ya en la cima se puede visitar el Eispalast, un curioso palacio de hielo que alberga numerosas esculturas, también de hielo, o admirar el bello paisaje que se observa desde el mirador de Sphinx, dominado por tres montañas emblemáticas: Eiger, Mönch y Jungfrau, además de los veintidós kilómetros del glaciar Aletsch, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Otra interesante opción es emprender una excursión por la nieve —apta para todo el mundo siempre que se vaya bien equipado— hasta el refugio de Mönch, el Mönchsjochhütte. Entre mayo y septiembre está abierto el parque Top of Europe, donde puedes practicar actividades como esquí, snowboard o trineo.