En el fondo del imaginario de cualquier europeo resuenan nombres como Caperucita, la Bella Durmiente o el flautista de Hamelín. Todos crecimos oyendo y leyendo los mismos cuentos clásicos. Pero… ¿de dónde vienen? ¿Quién escribió esos cuentos?
Las respuestas a estas y otras muchas preguntas se hallan en el noroeste de Alemania. Y para encontrarlas, nada tan fácil como subirse al coche y recorrer la Ruta Alemana de los Cuentos tras los pasos de los hermanos Grimm y sus mundos de cuentos y leyendas.

 



Jacob Grimm y Wilhelm Grimm nacieron en Hanau, una bonita ciudad del estado de Hesse, a finales del siglo XVIII. Dedicaron su vida a recopilar muchísimos cuentos y leyendas del centro de Europa y a ennoblecer la lengua alemana, creando una gramática y un diccionario del alemán.

La Ruta Alemana de los Cuentos transcurre por las bellas poblaciones y parajes que inspiraron a los hermanos Grimm y, en muchos puntos, coincide con la ruta alemana de la arquitectura de entramados. Es por ello que el viaje por esta zona de Alemania aúna la belleza de pueblos tradicionales, repletos de casas bellamente decoradas con vigas y travesaños de madera, y la fantasía y la magia del mundo de los cuentos.

En el corazón de la ciudad de Hanau se erige el Monumento Nacional a los célebres escritores frente al edificio barroco del ayuntamiento y a pocos pasos de la Deutsche Goldschmiedehaus, un soberbio ejemplo de arquitectura de entramado. En el palacio de Philippsruhe, que custodia un pequeño museo de teatrillos de juguete de papel y una sección consagrada a los hermanos Grimm, se celebra cada verano un festival dedicado a sus cuentos.
Para adentrarse en la vida de los Grimm hay que recalar en Steinau, donde os espera la Casa de los Hermanos Grimm, convertida en un interesante museo; la Fuente de las hadas, junto a la que hacerse inolvidables fotografías, y el castillo de la ciudad, una imponente fortificación con privilegiadas vistas.

 



Los amantes de los cuentos, y cualquier niño de espíritu abierto, disfrutarán recorriendo los parajes que inspiraron el relato de Caperucita, en Alsfeld; el de Blancanieves, en Bad Wildungen; el de La Bella Durmiente, en Hofsgeimar; el de Rapunzel, en Trendelburg, o el de La Cenicienta, en Polle. Recreaciones de los cuentos, museos dedicados al mundo de las hadas y fascinantes castillos os acompañarán a lo largo de la ruta.

En Marburgo, otra de las bellas ciudades por las que pasaréis, se encuentran la universidad y la iglesia gótica más antiguas de Alemania, así como un importante castillo en el que también se ha dedicado una sección a los hermanos Grimm.

 



Aunque para quedarse realmente boquiabierto descubriendo la obra de Jacob y Wilhelm se impone visitar el Grimmwelt, el modernísimo museo de la ciudad de Kassel. Es el centro más importante dedicado a los hermanos Grimm y una visita ineludible para los niños, pues cuenta con un sinfín de espacios interactivos en los que podrán dejar volar su imaginación. Y para correr al aire libre, nada como el fastuoso parque de Wilhemshöhe, una maravilla de estilo barroco que forma parte del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco y en el que destaca su gigantesca estatua de Hércules.

 



Después de visitar Hamelín, que custodia los secretos de la leyenda del flautista que acabó con las ratas pero se llevó a los niños, la Ruta Alemana de los Cuentos cierra su última página en Bremen, un auténtico museo al aire libre, volcada en los cuatro simpáticos animales protagonistas de Los músicos de Bremen que, gracias a su astucia y camaradería, consiguieron burlar a una pandilla de malhechores. Los célebres animales están presentes por toda la ciudad y animan el paseo por sus calles, mientras se descubre la histórica plaza del Mercado (Marktplatz), declarada Patrimonio Mundial por la Unesco, y el barrio de pescadores Schnoor, el escenario del cuento.

Sigue nuestra ruta recomendada ‘Ruta Alemana de los Cuentos’ a través de este enlace y disfrutarás en familia con tus hijos.