Desconocido por muchos y frecuentado por pocos, el Cabo de Gata, en pleno litoral almeriense, es uno de los mejores destinos de la península cuando llega el buen tiempo.

Los días alargan, el sol calienta sin llegar a alcanzar las agobiantes temperaturas de verano y el cuerpo empieza a pedir sol y playa. ¿A dónde acudir? La costa de Almería custodia uno de los parques naturales más singulares del país. Basta con decir que alberga el único desierto de Europa y algunas de las playas vírgenes más hermosas del litoral español. Si a ello le añades el encanto de sus pueblos marineros y la excelente gastronomía del sur, obtienes un coctel al que bien podrías llamar paraíso.

37.500 hectáreas terrestres, 12.000 hectáreas marinas y 63 kilómetros de costa invitan a la práctica tanto del turismo cultural como del de ocio o la acción. Pasear por Mojácar y dejarse imbuir de su ambiente morisco; deslumbrarse con las blanquísimas casas de Vera, adornadas con miles de flores; descubrir la amalgama de civilizaciones que dejaron su huella en Almería capital; dejar correr el día relajándose en una terraza de Agua Amarga, Rodalquilar, La Isleta del Moro, Los Escullos, Pozo de los Frailes o San José, y todo ello sin aglomeraciones ni masificaciones. Los que prefieran un poco más de adrenalina podrán rememorar los spaguetti western visitando el desierto de Tabernas, adentrándose en el Paraje Natural del Karst para maravillarse con las formaciones rocosas que el paso del agua ha creado a lo largo de los siglos o practicando submarinismo u otros deportes de agua en este privilegiado rincón del Mediterráneo. Y si lo que quieres es, clara y llanamente, tirarte al sol en una playa paradisíaca, te aseguramos de que las de Monsul o la de los Genoveses colmarán todas tus expectativas.

Nuestra ruta Parque Natural del Cabo de Gata: un abrazo entre la tierra y el mar te permitirá descubrir todas las maravillas que aquí se esconden.