Impregnarse de la riqueza de su impresionante legado patrimonial, conocer las centenarias tradiciones que conservan sus pueblos, probar recetas que saben a campo y a historia, pasear por los bellos paisajes que dibuja la tierra, compartir verbenas, festivales y celebraciones con sus vecinos, respirar el aire fresco…

Ruta turística Caminos de Pasión ofrece al viajero la posibilidad de recorrer el auténtico corazón de Andalucía adentrándose en diez enclaves imprescindibles. Así, Alcalá la Real (en Jaén), Priego de Córdoba, Baena, Lucena y Puente Genil (en Córdoba) y Écija, Osuna, Carmona y Utrera (en Sevilla), conforman un itinerario que llama la atención por su impresionante riqueza histórico-artística y el fervor con que mantiene tradiciones únicas.

Una de las más llamativas es, sin duda, la Semana Santa, que aquí experimenta características propias que las hacen completamente singulares y que marca la idiosincrasia de estos pueblos durante todo el año dejando estampas únicas. ¡Descúbrelas!

 


Primeros pasos por la campiña sevillana

Nuestra ruta en coche por los Caminos de la Pasión comienza en la campiña sevillana; concretamente en la localidad de Utrera, cuya Semana Santa transcurre por las calles de su rico casco histórico, lleno de conventos, palacios y plazas. Rica es también su gastronomía —en la que sobresale el mostachón (un dulce de bizcocho aplanado), las lenguas y palos de nata, y el brazo gitano—, y su afición al flamenco.
Carmona, nuestra siguiente parada, es famosa por acoger la imagen del Señor de la Amargura, la pieza más antigua que procesiona en la Semana Santa andaluza (1521). Un paseo por la localidad nos lleva a disfrutar de su patrimonio arquitectónico, en el que destaca el Alcázar de la Puerta de Sevilla, además de algunos palacios e Iglesias. Mención aparte merece el convento de Santa Clara, que atrae al viajero, no tanto por su arquitectura, sino por los ricos dulces que se elaboran tras sus muros.

 



Si por algo sobresale la Semana Santa de Écija es por la riqueza de su imaginería, obra de artistas tan importantes como Juan de Mesa, Montes de Oca o Gaspar de Águila. El barroquismo de sus piezas encaja perfectamente con uno de los legados barrocos más interesantes de Andalucía, que se refleja en espacios tan emblemáticos como la Casa-Palacio de Palma, el Palacio de Benamejí o la Iglesia de los Descalzos.
A tan solo 35 kilómetros nos aguarda la Villa Ducal de Osuna, que pone punto final a nuestro recorrido por la campiña sevillana. Aquí no podremos perdernos la visita a la Iglesia Colegial de Santa María de la Asunción, que alberga joyas pictóricas como algunos cuadros de Ribera; al Monasterio de la Encarnación y la Universidad. El museo de Osuna cuenta desde 2015 con una exposición dedicada a Juego de Tronos, que muestra un recorrido por los escenarios de la ciudad.

 


Tras los pasos más originales

Puente Genil no celebra la Semana Santa, sino ‘La Mananta’, una de las manifestaciones religiosas más importantes y singulares de Andalucía, donde las cofradías procesionan acompañadas de 400 personajes bíblicos y símbolos cristianos ataviados con atractivos trajes.
Los vinos de Montilla-Moriles, junto con el dulce de membrillo, hacen que valga la pena escaparse a esta localidad en cualquier época del año.
Lucena, que se encuentra a 27 kilómetros de Puente Genil, comparte con éste la D.O. Montilla-Moriles, y una Semana Santa inconfundible en la que se mezclan arte, estética y la tradición de la santería, que se hace notar en el modo de llevar los tronos al son del tambor y bajo la llamada del ‘Torralbo’, un peculiar toque.

 



Rodeada por el paraje natural de las Lagunas del Sur de Córdoba, también comparte un rico patrimonio arquitectónico, con la necrópolis judía más importante de Península, el santuario de la Virgen de Araceli o el Palacio de los Condes de Santa Ana. Pero si hemos de elegir solo un monumento, no debemos perdernos el Sagrario de la Iglesia Parroquial de San Mateo, una pieza única del barroco cordobés.
El paisaje del Parque Natural de las Sierras Subbéticas nos acompaña a las puertas de Priego de Córdoba, donde se ponen de manifiesto los olivos que producen unos de los aceites más premiados internacionalmente.
La devoción y el silencio que preside su Semana Santa contrasta con el ruido constante que produce el agua de sus fuentes. Si paseamos por el antiguo barrio musulmán de la Villa descubriremos algunos de los ejemplos más interesantes del barroco andaluz.
Alcalá la Real nos aguarda, ya en la provincia de Jaén, con una de las Semanas Santas más peculiares, en la que se aúna religiosidad con la participación popular en los pasos escenificados que acompañan los desfiles procesionales.
Lo primero que observamos antes de adentrarnos en sus calles es la silueta del castillo y murallas de la Fortaleza de la Mota, que protege una localidad llena de monumentos y tipismo andaluz.

Tras los pasos del aceite

Entre la sierra y la huerta, en el centro geográfico de Andalucía, se alza Cabra, una ciudad milenaria que vive durante todo el año para una de las Semanas Santas más antiguas e importantes de Andalucía.
Presidiendo el casco antiguo, lleno de calles encaladas adornadas de flores multicolores, iglesias y palacios barrocos, se alza el castillo del Conde de Cabra y las murallas.
Merece la pena acercarse a la antigua estación de ferrocarril para visitar en Centro de Interpretación del Tren del Aceite, punto de partida de muchas actividades de turismo activo.

 



Y siguiendo los pasos del aceite, nuestra ruta termina en Baena, otra ciudad milenaria que aún conserva importantes yacimientos arqueológicos, como el de Torreparedones, y los sonidos del tambor que marcan el paso de las turbas de judíos coliblancos y colinegros que componen su espectacular Semana Santa. Reserva ahora nuestra ruta recomendada Caminos de pasión en nuestra web y disfrútala.
Ver la ruta