A orillas del que es el río más largo de Francia y una de sus mayores fuentes de riqueza natural, se alzan majestuosos casi cien castillos. Déjate seducir por el romanticismo del llamado Jardín de Francia paseando por sus orillas y contemplando tan soberbias edificaciones.

Muchas son las poblaciones y fortificaciones que se asoman al Loira, por lo que se hace difícil elegir qué visitar entre tanto derroche de elegancia y belleza.

El castillo de Chenonceau, también conocido como de las Damas, está considerado el más bello de cuantos castillos se yerguen sobre suelo francés. El de Chambord, que puede presumir de tener una escalinata diseñada por el mismísimo Leonardo da Vinci, está coronado por seis inmensas torres y cuenta con la friolera de 440 habitaciones. Tampoco se queda atrás el castillo de Chaumont, con su precioso doble puente levadizo y su imponente torre del homenaje.

En cuanto a jardines palaciegos se llevan la palma los que rodean al castillo de Villandry, sin lugar a dudas los más bonitos y armoniosos de todo el valle del Loira.

Tan fantásticas son estas fortificaciones palaciegas que no son pocos los artistas que se inspiraron en ellas y las recrearon en sus obras.

En el de Cheverny se inspiró Hergé, el creador de Tintin, para crear la residencia del genial capitán Haddock y el d’Ussé inspiró a Perrault cuando escribió La Bella Durmiente.

Y es que recorriéndolos, el viajero no puede sino dejarse imbuir por el romanticismo y el derroche de imaginación que desprenden sus históricos muros.