Una ruta en coche para descubrir lo que esconde Cataluña. Espacios protegidos para el disfrute de los amantes de la naturaleza y el turismo activo. Playas, calas solitarias y puertos deportivos para que cada cual elija su forma de vivir el mar. Ríos para realizar rafting y un patrimonio muy bien conservado. Todo ello acompañado de una gastronomía, entre las mejores del planeta, hacen que esta sea la mejor ruta por Cataluña.

Esta es la ruta turística en coche perfecta para probar todo lo que ofrece Cataluña y vivirlo de forma única. Podemos descubrir las piedras históricas de la Tarraco romana, la diversión de Port Aventura o llegarnos a Poblet para degustar los vinos de la abadía y visitar el mayor cenobio habitado de la orden del Cister que hay en Europa declarado Patrimonio de la Humanidad.

Hay diversas Barcelona, pero puestos a escoger una nos quedamos con un concierto en la casa modernista Lleó Morera o en el Palau de la Música. Para saborearlo mejor, una copa acompañada de una delicatessen en el foyer mientras contemplamos la obra de Lluís Domènech i Montaner. Y si nos gustan las alturas podemos cruzar el puerto con el aéreo y al descender, degustar las tapas del barrio marinero de la Barceloneta.

A la montaña de Montserrat hay que acercarse colgados de la cabina del aéreo o con el tren cremallera que trepa por su ladera. Dos experiencias únicas dignas de ser vividas. La Costa Brava y el Empordà poseen el encanto de una costa idílica y un interior donde los pueblos han preservado su encanto medieval. La gastronomía acompaña al paisaje y no debemos marchar sin saborear la gamba de Palamós, cualquier receta de “mar i muntanya” y las anchoas de l’Escala. Cualquiera de estas propuestas os dejarán un sabor inolvidable y más, si bajo las voltes de Calella de Palafrugell lo rematáis con un cremat de rom acompañado del rumor del mar.

Si el mar nos ofrece una imagen literaria, la montaña nos sugiere calma y tranquilidad.
Volcanes extinguidos en la Garrotxa cuyos hayedos fueron y son llevados al lienzo por artistas, mientras el Segre da forma a la comarca de la Cerdanya, un amplio valle entre el Pirineo y la sierra del Cadí, ideal para realizar una ruta turística en coche. Puigcerdà es la capital y Bellver de Cerdanya está situado sobre un montículo de donde sobresale su casco antiguo. En alguno de los restaurantes de este bonito pueblo, es recomendable probar el trinxat y el tiró amb naps, no os defraudarán.

En la Seu d’Urgell es obligado visitar la catedral, uno de los mejores ejemplos del románico de Cataluña. Si no hemos podido practicar rafting en el Parque Olímpico del Segre en esta ciudad, es necesario hacerlo en el Noguera Pallaresa. En Sort y Llavorsí numerosas empresas ofrecen este servicio.

Espot y Boí son dos de las entradas al Parque Nacional de Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, un paisaje de alta montaña que se ha conservado sin intervención de la mano del hombre. En el Valle de Boí resulta imprescindible ver alguno de los templos románicos declarados Patrimonio de la Humanidad. Nos inclinamos por los de Taüll; en el de Sant Climent, un mapping reproduce en tiempo real las pinturas del ábside.

La orientación atlántica del Valle de Arán confiere a sus bosques un aspecto peculiar. Los pueblos, colgados en las laderas de la montaña invitan a ser visitados, lo mismo que el centenar de lagos que se esconden en ellas. Es el paisaje de las ilusiones con propuestas para todos los públicos.

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