El norte de Italia, allí donde la península de la bota se une a Europa a través de los Alpes, no es solo la región más próspera del país, sino también una de las más bellas y exclusivas. Contemplando los magníficos lagos que se han formado en los valles alpinos y las aristocráticas poblaciones que se reflejan en sus aguas, el viajero comprende que, sin duda, el agua es fuente de vida y de riqueza.