Tan lejos y tan cerca. Francia, ese gran país al otro lado de los Pirineos, custodia un patrimonio artístico, cultural y paisajístico envidiable. Sus 27 regiones son de lo más diverso y adentrarse en ellas siempre depara agradables sorpresas. Desde Normandía y la Bretaña, bañadas por el Atlántico, hasta la Costa Azul y la Provenza, dulcemente iluminadas por el sol del Mediterráneo, todo en ellas rezuma historia y riqueza paisajística.

Al visitar la Provenza por primera vez sorprende descubrir que esta tierra, además de campos de lavanda y de casas con alegres porticones de colores, alberga tradiciones taurinas que uno creería relegadas al sur de los Pirineos. Hay una zona en la que la fiesta de los toros cobra una especial relevancia: la Camargue. Situada al sur de Arlés, entre los brazos del Ródano y frente al Mediterráneo, es uno de los humedales más importantes de Europa y cobija la mayor población de flamencos del continente. Esta tierra, de belleza singular, está formada por planicies, acequias que alimentan arrozales y blanquísimas salinas de las que se extrae una apreciada sal de mesa.

Caballos y toros, ambos de una raza autóctona, son los protagonistas de la animada fiesta del Abrivado que se celebra en Saintes Maries de la Mer cada once de noviembre. Tras un desayuno popular en la playa, doscientos vaqueros y mil jinetes conducen un grupo de reses bravas por la playa, a lo largo de seis kilómetros, hasta la plaza de toros de la población. El público participa jaleando el trote de jinetes y caballos, tanto desde lo alto de las dunas que bordean la playa como corriendo junto a ellos.

Esta fiesta es, sin duda, una buena excusa para apuntarse a nuestra ruta de cuatro días Aromas de Provenza. Además de una destacada riqueza natural, podremos admirar bellas poblaciones como Aviñón, Saint-Rémy, Aix-en-Provence, Aigües-Mortes, con un magnífico conjunto de arquitectura medieval, o la propia Saintes Maries de la Mer, con más de treinta kilómetros de playa.