Una apacible y caprichosa costa salpicada de encantadoras poblaciones y un interior de naturaleza exuberante han convertido a Croacia en uno de los últimos paraísos del Mediterráneo.

Con un pasado histórico por el que han desfilado un sinfín de pueblos y civilizaciones, preciosos pueblos marineros e impresionantes parques naturales, Croacia es el destino ideal para aquellos que quieren disfrutar de la playa y la naturaleza sin renunciar a las visitas culturales.

Recorrer la costa croata en coche desde la península de Istria, al norte, hasta la ciudad de Dubrovnik, al sur, es un placer para los sentidos. Sus 1.778 kilómetros de litoral están salpicados de encantadoras villas a orillas del mar como las de Pula, Trogir, Rovinj o Zadar, remansos de paz como las islas Elaphiti, playas de belleza incomparable y ciudades con un patrimonio artístico inconmensurable como Split o Dubrovnik.

Pero no hay duda de que una de las grandes ventajas de viajar en coche por Croacia es la posibilidad de alternar la atractiva costa con los espectaculares paisajes de interior. El país cuenta con numerosos parques nacionales, como los de Krka y Plitvička, donde los ríos que los atraviesan han creado impresionantes formaciones rocosas, asombrosos sistemas de cuevas y portentosos saltos de agua.

Los amantes de la historia pueden acercarse a la vecina Bosnia-Herzegovina para conocer la bella ciudad de Mostar, que ya es un símbolo del convulso pasado de esta zona de Europa. Renacida tras los terribles bombardeos de la guerra de los Balcanes, es un ejemplo de que la convivencia de culturas es posible siempre que no nos dejemos llevar por la sinrazón y la locura.