El Danubio es, sin duda, el río más emblemático de toda Europa. Cuando llega a Austria se convierte en un espectacular guía que da vida al paisaje y a las ciudades de este país. Ciudades como Salzburgo, Viena o Linz, cuya riqueza histórica, cultural y arquitectónica compite en belleza con las maravillas de los Alpes y sus infinitos lagos. Rivalizan también con la explosión de exuberancia natural a orillas del Danubio que da forma a nuestra ruta romántica.

 


Viena presume de ser una de las capitales más atractivas de Europa. La ciudad es la cuna del mismísimo Wolfgang Amadeus Mozart. Por ello, la música impregna cada rincón de sus calles, de sus suntuosos cafés –en los que disfrutar de la famosa tarta sacher o de un exquisito apfelstrudel– y de su exquisita vida cultural. Deambular por Viena y disfrutar aquí y allá de las inmortales partituras del genial compositor, a cargo de virtuosos estudiantes, mientras se admira su aristocrática arquitectura, es un festín intelectual y un regalo para todos los sentidos. Además, en 2018 Viena rinde homenaje a cuatro de los máximos exponentes del modernismo: Gustav Klimt, Egon Schiele, Otto Wagner y Koloman Moser, coincidiendo con el centenario de su fallecimiento. Por ello, durante este año se suceden exposiciones y actividades sobre ellos y su obra como protagonistas.

 


Salzburgo es otra de las capitales musicales y culturales por antonomasia gracias, entre otros, al Gran Festival que se celebra cada verano, y a la leyenda de compositores como el propio Mozart, que nació aquí en 1756. La fortaleza Festung Hohensalzburg preside majestuosa la ciudad, uno de los seis lugares de Austria declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Salzburgo ofrece una colección de inimitables edificios barrocos y calles como la Getreidegasse, la más bella y tradicional, que nos transporta hasta épocas medievales.

 


Del clasicismo de Viena y Salzburgo, al vanguardismo de Linz, capital del estado de la Alta Austria, situada a orillas del Danubio. Construcciones como el Lentos Kunstmuseum y el Ars Electronica Center dotan de un aspecto futurista a la parte moderna de la ciudad. Como contrapunto, las iglesias, palacios y museos del casco antiguo, con la Hauptplatz a los pies de la catedral y el castillo como vibrante corazón. La Capital Europea de la Cultura en 2009, designada en 2016, además, Ciudad del Arte Digital por la UNESCO, ofrece una amplia e innovadora oferta cultural que muestra de forma impresionante la fusión de distintas corrientes y estilos.
Dejamos atrás el mundo urbano para sumergirnos, siguiendo el curso del Danubio, en Wachau. Se trata de un serpenteante tramo del río de apenas 36 kilómetros que ofrece variados paisajes salpicados de terrazas con viñedos, monasterios, castillos y pequeñas localidades llenas de encanto y repletas de monumentos culturales. Todo un espectáculo de tintes románticos gracias a lugares como Krems, Dürnstein, la abadía de Melk o los monasterios de Sankt Florian y de Klosterneuburg.

 

El festival de naturaleza que nos ofrece Austria adquiere otros matices en la popular Salzkammergut, conocida por sus lagos de aguas cristalinas, rodeados de verdes colinas. En sus orillas brotan pequeños pueblos y algunos palacios que parecen sacados de un cuento de hadas. Un ejemplo, Hallstatt, imprescindible, designada como la Población más bella a orillas de un lago. El lago Wolfgangsee es una auténtica joya de la naturaleza que vale la pena visitar en cualquier época del año. Aquí, igualmente, podemos conocer Bad Ischl, la antigua residencia de verano de Francisco José I y la emperatriz Elisabeth I, Sisi.

 

Nuestra romántica ruta puede completarse con la visita a hermosas localidades como Steyr, un agradable enclave medieval con uno de los cascos antiguos más interesantes de toda Europa, o Enns, fundada por los romanos en el siglo II.
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