Bonitos paisajes, monumentos cuidados, nos sumergimos en el siglo diecinueve, cuando el mundo parecía eterno y la máxima revolución se denominaba Danubio Azul. Cada curva esconde un antiguo monasterio o paisaje alpino que supera el anterior. En definitiva, una propuesta para románticos de espíritu, que no tengan miedo de enamorarse de Austria.

Austria es un ejemplo inigualable de esplendor urbano y natural. Aristocráticas ciudades, que han sabido conjugar el peso de la historia con un modernismo sin estridencias, y paisajes naturales de belleza extrema conforman un país en el que la austeridad y el refinamiento van de la mano. La música de Strauss, Schubert, Haydn y Mozart acompañan al viajero en el descubrimiento de este pueblo que fue parte esencial del mayor imperio de la Europa moderna.

A lo largo de 380 kilómetros esta ruta une, como un hilo de perlas entre Salzburgo y Viena, los paisajes más bonitos de Austria, vistas panorámicas de lagos y montañas y poblaciones especialmente dignas de ver. Un recorrido por los paisajes y ciudades más atractivos de Centroeuropa con los Alpes y el Danubio como grandes protagonistas.

A una y otra orilla del río Salzach se alza la ciudad de Salzburgo, con su excelente casco histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, y de la que se dice que es la más digna representante del barroco europeo. Desde la fortaleza encumbrada en el Mönchsberg se obtiene la mejor vista sobre la ciudad natal de Mozart.

La experiencia de viajar en coche por Austria se intensifica al recorrer las carreteras junto a los bellos lagos del interior del país. Rodeados de montañas y salpicados por elegantes palacios y residencias, ofrecen un fresco contrapunto que entusiasma a los amantes de la montaña. A orillas del Fruhl vivía la familia de Isabel de Hungría, la famosa Sissi, y el lago Mondsee sirvió de escenario para Sonrisas y lágrimas. Mil veces inmortalizado ha sido también el reflejo en el lago de Hallstatt. Este idílico pueblo incrustado en los Alpes está catalogado como “el pueblo más hermoso a orillas de un lago”.

El paisaje se vuelve extremo a medida que la proximidad de los Alpes se hace presente. Las cascadas de Krimml, en el Parque Nacional Hohe Tauern, la mayor reserva natural de Austria, resuenan por todo el valle y en Zell am Zee se puede esquiar incluso en verano. Recorriendo la mítica carretera de Grossglockner te deslumbrarán la cueva de hielo de Eisriesenwelt y las minas de sal de Hallein.

En el recorrido, castillos y monasterios medievales se mezclan con palacios góticos bañados por las azules aguas del Danubio. Steyr, Enns o Melk son las principales localidades de este romántico tramo del viaje hasta llegar a Viena, capital del refinamiento, la elegancia y el arte. Edificios góticos, palacios rodeados de jardines, imprescindibles museos de arte y exquisitas cafeterías satisfacen las ansias de belleza de todo el que la visita.

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