Cognac: la aristocracia en forma de copa

Una localidad internacionalmente famosa por ser la cuna de una de las bebidas destiladas más apreciadas del mundo. Cognac es el nombre de una ciudad, de una comarca y de una bebida mundialmente famosa pero también es sinónimo de una forma de vivir, de una profunda experiencia para el paladar y todos los sentidos. A lo largo de vuestra visita a esta ciudad conoceréis, de mano de los más reputados artesanos, los secretos de su savoir-faire en la elaboración de esta prestigiosa bebida.

La población está volcada, como es de esperar, al culto al vino y al coñac y su gastronomía se alimenta de todas sus virtudes.

El coñac se elabora a partir de una mezcla de aguardientes de vino destilados en alambiques de cobre y curados en toneles de maderas nobles. En el Museo des Arts du Cognac y en el Espace Découverte en Pays du Cognac, dos imprescindibles centros dedicados al coñac del centro de la ciudad, conoceréis la historia y el proceso de elaboración de este famoso aguardiente que Victor Hugo calificó como «licor de los dioses».

Como anticipo os adelantamos lo que debéis saber sobre el etiquetado del coñac. Para comprenderlo, debéis recordar que este se elabora mezclando varios aguardientes diferentes, es lo que se conoce como ensamblaje y una de las artes más apreciadas de los enólogos y maestros bodegueros. La designación *** o VS se refiere a un coñac cuyo aguardiente más joven tiene como mínimo dos años, para la designación Réserve, VO o VSOP, la edad mínima del aguardiente más joven es de cuatro años y para la designación Napoleón, Vieille Reserve, Extra o XO el aguardiente más joven debe de tener como mínimo seis años.

Se toma en copas de tallo corto y redondo, de tipo balón, para que el contacto de la copa con el hueco de la mano permita que el coñac se caliente un poco y ofrezca así todos los matices de sabor. Aunque tradicionalmente se suele tomar al final de las comidas, cada vez más se está incorporando al momento del aperitivo y ha pasado a ser muy popular mezclado con alguna bebida gaseosa.

Ahora es el momento de comenzar a visitar bodegas. Una experiencia singular que atrae no sólo a los aficionados de esta bebida de lujo. Aunque la elaboración es prácticamente igual en cualquiera de ellas, cada una tiene su personalidad distinta.

Una de las casas de coñac con más solera y una de las visitas imprescindibles para los amantes del coñac y las tradiciones es Maison Camus. Con profundas raíces en la región de Cognac, las cinco generaciones de viticultores de la familia Camus han sabido salvaguardar fielmente los valores originales de la casa. Esta amorosa y cuidadosa transmisión de padres a hijos garantiza hoy la continuidad y el desarrollo de unos conocimientos expertos únicos, cuyo único secreto radica en los terrenos, la viña y la uva. Al amor y el respeto por la tierra y su materia prima, la cultura Camus suma la modernidad y la innovación con el fin de encontrar unas cualidades aromáticas excepcionales.

Durante la visita se hace una introducción a la historia del coñac y de la casa Camus y un taller que se centra en los aspectos particulares de la Denominación y en el minucioso proceso de elaboración de los productos Camus. Durante el recorrido, que cuenta con numerosos elementos interactivos, se hacen varias notas de cata olfativas. La visita concluye con la degustación de uno de los coñacs de la casa. Proponen diferentes tipos de visitas, que hay que reservar con antelación. Una de las más atractivas es la que permite convertirse en maestro bodeguero durante dos horas y descubrir todos los secretos de esta gran casa. Con la inestimable ayuda de un profesional podréis elaborar vuestro propio coñac, etiquetarlo con vuestro nombre y llevároslo a casa. Sin duda alguna, ¡el mejor y más inolvidable recuerdo de vuestro paso por Cognac!

Otra de las visitas más que recomendables se encuentra a 23 kilómetros hacia el sureste de Cognac, por la carretera N-141, en el bonito pueblo de Bouteville, donde la belleza de su iglesia románica dedicada a San Pablo compite con las cercanas ruinas de un castillo. En la población se puede visitar un productor de un condimento balsámico envejecido, que en 2016 recibió el sello de Productor Artesano de Calidad; Baume de Bouteville.

Se elabora tras la vendimia con uva madura, se envejece en barricas de roble que han contenido previamente coñac y se deja reposar entre tres, seis o diez años. El resultado final no es un vinagre cualquiera sino un producto más dulce, más ligero y menos ácido que realza el sabor de numerosas recetas y que es muy apreciado para realzar el sabor de las ostras.

 

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar la experiencia de navegación, y ofrecer contenidos personalizados. Al continuar con la navegación entendemos que se acepta nuestra política de cookies.
Aceptar
x