Paisajes de ensueño, historia y gastronomía se combinan a la perfección en esta fascinante ruta por Dordoña-Périgord. Un recorrido para disfrutar con los cinco sentidos: contemplar algunos de los Pueblos Más Bonitos de Francia, oír el rumor de sus mercados y ríos, palpar la historia en los muros de sus castillos y cuevas prehistóricas, oler y saborear sus exclusivas delicias gastronómicas… Las razones para visitarla son innumerables.

 

Situada al suroeste de Francia y conocida como el país de los mil y un castillos, Dordoña-Périgord es un enorme tapiz verde salpicado de impresionantes fortalezas que reflejan su convulsa historia medieval. Algunas forman estampas verdaderamente impactantes, con esos perfiles puntiagudos que parecen sacados de las ilustraciones de un cuento infantil… ¡pero que aquí se convierten en realidad! Cuando veas el castillo de Jumilhac, lo entenderás. No es el único: Hautefort, Milandes, Biron, Beynac, o Castelnaud… Algunos de ellos se convirtieron, en épocas más tranquilas, en magníficos châteaux residenciales de arquitectura renacentista. El de Bourdeilles, por ejemplo, es, a la vez, fortaleza medieval y châteaux renacentista.

 


Debes saber que en Dordoña-Périgord visitarás algunos de los Pueblos Más Bonitos de Francia (Les Plus Beaux Villages de France), como Saint-Jean-de-Côle, Saint-Léon-sur-Vézère, Monpazier, Belvès… Pero hay otros fuera de la lista que son igual de espectaculares, como Sarlat, cuyo pequeño casco antiguo acoge nada menos que ¡65 edificios históricos protegidos!, lo que convierte a esta villa en uno de los más importantes núcleos históricos de Europa.
Son pueblos, todos ellos, que han conservado impecablemente su legado medieval. Y aun así, los aficionados a la historia encuentran en esta región algo que les genera aún mayor expectación: el valle del río Vézère. Allí se halla la célebre cueva de Lascaux que, como Altamira, ha sido replicada en el Centro Internacional de Arte Parietal Montignac- Lascaux, a escasa distancia de la original, por lo que hoy pueden verse sus casi dos mil pinturas rupestres realizadas hace entre doce y quince mil años. La cueva de Lascaux es una de las cuevas más conocidas del mundo, denominada por algunos “la capilla Sixtina de la prehistoria”, por la calidad de su impresionante conjunto de pinturas rupestres. ¡Imprescindible!

 

Una buena manera de conocer sus pueblos y de descubrir Dordoña-Périgord es navegando por las tranquilas aguas de sus ríos a bordo de una tradicional gabarra, esas embarcaciones que antaño se usaban para trajinar mercancías y que hoy realizan agradables paseos fluviales. Y sobretodo a través del río Dordoña, como en Bergerac o Beynac, para contemplar los espectaculares castillos que en el siglo XII vigilaban la frontera ¡entre Francia e Inglaterra!, campo de batalla entre Ricardo Corazón de León y la monarquía francesa. Así que, ¿por qué no visitar navegando plácidamente a bordo de una gabarra el inverosímil pueblo de La Roque-Gageac, que parece acurrucarse bajo un escarpado acantilado, con sus tonos ocres; el pueblo medieval de Castelnaud-la-Chapelle, con su castillo que alberga un museo de la guerra en la Edad Media; o la impresionante fortaleza medieval de Beynac-et-Cazenac?

 

Otro imprescindible son sus mercados semanales. El mayor de la región se celebra en su capital, Périgueux, declarada Ciudad de Arte y de Historia, que cuenta con un conjunto arquitectónico único, con 53 monumentos catalogados como históricos. Estos mercados son la esencia de Dordoña-Périgord y el paraíso de los amantes de la gastronomía. Pasarás horas disfrutando de su animación y colorido, de los aromas que desprende cada puesto, de los sabores de cada cata… Comienza a hacerte una idea: foie gras, paté, rillettes, confit, quesos como el cabécou, el trappe Échourgnac, verduras y frutas (incluidas las famosas fresas del Périgord), nueces, castañas, embutidos, miel, setas, vinos de Bergerac… y, por supuesto, les diamants noirs (los diamantes negros), las célebres trufas de la región. Seguro que estás deseando sentarte ya en la mesa de un restaurante: un viaje a Dordoña-Périgord es, ante todo, un viaje gastronómico.
Pero el mercado de Périgueux no es el único. Cada pueblo tiene el suyo. Intenta visitar especialmente los de Sarlat (sábado) e Issigeac (domingo), donde tendrás, además, la ocasión de conocer cómo son las célebres bastidas (pueblos-fortaleza) de Dordoña- Périgord y de recorrer algunos de Les Plus Beaux Villages de France.

 

Tampoco podemos dejar de visitar Bergerac, irremediablemente vinculada al célebre personaje Cyrano de Bergerac, con el que, singularmente, la ciudad jamás tuvo ninguna relación. Bergerac es el centro de una región vinícola que queda algo eclipsada por la cercanía de Burdeos, pero que cuenta con ¡siete denominaciones de origen! Aquí podrás descubrir algunas fincas vinícolas que se extienden alrededor de sus châteaux (como el de Monbazillac) e incluso elaborar tu propio vino. No son las únicas actividades gastronómicas que te proponemos disfrutar: también se puede visitar, por supuesto, una granja donde elaboran los famosos productos derivados de las ocas: foie gras, paté, rillettes, confit…, e incluso compartir una jornada con un truficultor para encontrar algunas trufas y conocer todos sus secretos.

 

No te pierdas nuestra ruta recomendada por Dordoña-Périgord, la tierra de los 1001 castillos. ¡Te va a encantar!
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