Es momento de viajar a la Provenza para disfrutar de una experiencia embriagadora cuando sus campos estallan de color con la lavanda en flor. Conocidos en el mundo entero, es ahora coincidiendo con la época de su floración (de mediados de junio a mediados de julio) cuando sus campos se tapizan de azul hasta el horizonte y un perfume intenso de mil flores impregna toda la región. Una ocasión única para disfrutar de esta tierra que cautiva por la belleza y los aromas de sus campos de flores, por el encanto de sus iglesias románicas y por los pintorescos pueblos de callejuelas adoquinadas que salpican el camino. El coche es ideal para conocer la Provenza de punta a punta.

 



La Provenza entera es un encanto para el viajero, un lugar donde los Alpes terminan y se encuentran con los campos cubiertos de lavanda que se suceden hasta la costa del mismo mar Mediterráneo. La Provenza guarda tesoros que han permanecido intactos con el paso del tiempo… Aviñón, que fuera sede del Papado de la Iglesia Católica durante 70 años, es una ciudad encantadora, que la Unesco ha declarado Patrimonio de la Humanidad, y donde destaca su Palacio y su conocido Puente (el Puente de Aviñón o de San Benezet, como reza la canción). O hermosas ciudades como Aix-en-Provence y Arlés, que inspiraron las obras de Cézanne y Van Gogh.

Para los que quieran salir de las ciudades, los campos provenzales son recomendación forzosa, como también lo es el pequeño pueblo de Les-Baux de Provence, enclavado en un risco. La historia también se hará presente en Saint-Rémy-de-Provence, donde el olor a lavanda, hierbaluisa y romero envuelve el aire y acompaña la visita a la casa donde nació Nostradamus, el Museo de los Aromas y las ruinas arqueológicas romanas y galas. Concluye así un recorrido dirigido al goce y deleite de los sentidos, donde el arte y la historia se funden con hermosos paisajes y el perfume a lavanda. Aquí se puede soñar.

Finaliza la ruta con los impresionantes acantilados de las Gargantas de Verdón que, con sus 700 metros de altura, son los más impresionantes de Europa y el lugar ideal para los amantes de la naturaleza y los deportes de aventura, y la renovada ciudad de Marsella, una ciudad cuya condición portuaria la ha convertido en crisol de rasgos, costumbres y culturas, convirtiéndola en una de las ciudades más pintorescas de Europa.

Y antes de marchar hay que deléitarse con la gastronomía de la región paladeando sus quesos y su exquisita bullabesa.
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