Llega la primavera y las nieves de las altas cimas pirenaicas se funden para alimentar ríos y otorgar a sus cascadas su gran momento de esplendor.

Con sus más de 3.300 metros de altura, el Monte Perdido, mítica montaña de los pirineos de Huesca, preside uno de los parques nacionales más bellos de la península. Reconocido como Reserva de la Biosfera y Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, el parque ofrece un paisaje de belleza excepcional. Una de las mejores épocas para visitarlo es la primavera, cuando el frio se relaja y comienza el deshielo de las cumbres. Es en este momento del año cuando los prados se cubren con espectaculares mantos de flores y los ríos fluyen con más fuerza. A su paso las cascadas, que durante el resto del año se deslizan dulcemente entre las rocas, rugen alborotadas componiendo las más apreciadas estampas del parque.

Senderistas y amantes de la naturaleza disfrutarán contemplando el cañón del valle de Añisclo, recorriendo el valle de Pineta hasta el Ibón de Marmoré, siguiendo la ruta hasta la Pradera de Ordesa, atravesando las Gradas de Soaso o contemplando el salto de agua conocido como la Cola del Caballo. Los aficionados al arte y la cultura se lo pasarán en grande paseando por las localidades de Jaca, Bielsa, Ainsa o Escuaín, descubriendo el importante patrimonio cultural y arquitectónico que custodian los pirineos oscenses. Y los gastrónomos y aficionados a la enología podrán regalarse el paladar con la enjundiosa cocina montañesa y los reputados vinos de la DO Somontano elaborados un poco más al sur, en la misma provincia de Huesca.

Nuestra ruta Ordesa y Monte Perdido: el orgullo de los Pirineos te permitirá acceder en coche a los más bellos rincones de este incomparable parque nacional.