Elegantes playas en las que relajarse, olas en las que practicar surf, paisajes de interior de un verde intenso salpicados de ancestrales caseríos, interesantes museos y una de las mejores gastronomías de la península. Así es Euskadi.

Tierra de arraigadas tradiciones y gentes valientes, Euskadi goza de un patrimonio natural y cultural envidiable. San Sebastián, históricamente la más visitada de las ciudades vascas, cuenta entre sus más destacados atractivos con la famosa playa de la Concha, de blancas balaustradas; la hermosa escultura Peine de los Vientos de Eduardo Chillida, en la que la fuerza del metal se funde con la bravura del mar Atlántico, y un animado casco antiguo en el que  tomar unos montaditos al caer la noche.

En Bilbao es imprescindible la visita al Museo Guggenheim, una meca del arte moderno famosa tanto por las obras que custodia como por la inusual belleza del edificio en sí. Esta ciudad, de tradición industrial, quedó al margen del turismo durante mucho tiempo, pero en los últimos años ha recuperado la belleza perdida. En la actualidad es un placer pasear en barco por la ría para contemplar sus puentes, uno de ellos declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Las joyas de Vitoria son la catedral Vieja y un cuidado casco antiguo por el que es un placer pasear, aunque tampoco hay que perderse el ensanche neoclásico.

Y ¿qué decir de los pueblos vascos? Tanto los marcadamente marineros como los montañeses del interior son auténticos remansos de paz que invitan a detenerse y disfrutar de su rica gastronomía.