Animada, divertida, acogedora y con un colosal patrimonio arquitectónico y artístico, Sevilla es un regalo para los sentidos. Durante los meses de otoño, cuando el fuerte sol veraniego se dulcifica, es un gran momento para visitarla.

Con casi un millón de habitantes, la capital andaluza ocupa el cuarto lugar en el ranking de población del país. Pese a eso, su centro histórico se puede recorrer a pie fácilmente, especialmente ahora que no aprieta demasiado el calor. Con la luz otoñal los tonos amarillos y dorados que predominan en muchos de sus monumentos cobran, además, unas tonalidades especialmente bellas.

Las agradables temperaturas invitan a descubrir la catedral de Santa María, con la magnífica torre de la Giralda, y el tantas veces fotografiado Patio de los Leones. También podemos visitar el Real Alcázar, con sus preciosos jardines, y el Archivo de Indias, todos ellos declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El parque de María Luisa, pulmón verde de la ciudad, adquiere en esta época del año colores especialmente hermosos. En 2014 se celebra el centenario de su apertura al público y la ciudad ha organizado numerosos actos en el recinto como conciertos, exposiciones, visitas guiadas y conferencias.

Para descansar entre visita y visita nada como acercarse al barrio de Triana, uno de los más animados y emblemáticos de la ciudad, donde tomar pescadito y un buen vino de manzanilla. Si además se quiere aprovechar la visita para disfrutar de un excelente espectáculo de flamenco, en un entorno de lo más original, hay que acudir al mercado del barrio. Todos los miércoles, jueves y viernes a las 12 del mediodía se celebra, entre frutas, verduras y pescado, el festival Íntimamente Flamenco, una aproximación al flamenco en un espacio único que invita a disfrutar, con todos los sentidos, de este arte tan profundamente andaluz.

Con nuestra ruta Andalucía monumental podrás conocer, además de Sevilla, Córdoba y Granada.