Una de sus mayores joyas se encuentra en Pisa, mundialmente conocida por su torre inclinada, construida en 1173. Sobre el césped, destaca el blanco conjunto de la plaza dei Miracoli, su gran tesoro, donde se integran la catedral románica de mármoles policromos, el baptisterio gótico, el camposanto medieval y la torre inclinada. Declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, esta plaza constituye un espacio monumental de valor inestimable y de gran interés turístico. Precisamente la inclinación del campanario, la ha hecho famosa en todo el mundo además de convertirse en el símbolo de la ciudad.

Cuando el 9 de agosto de 1173, la próspera ciudad de Pisa colocó la primera piedra del campanile o campanario de la catedral de Santa María Asunta en la piazza dei Miracoli, nadie podía esperar que el suelo arenoso e inestable sobre el que se asentaron los cimientos le iba a conferir su caprichosa forma inclinada, célebre en todo el mundo.

Fue edificada en tres fases. La primera dura cinco años, a partir del 9 de agosto de 1173.
En el año 1185, al terminar la tercera planta, se inició la famosa inclinación del monumento debido al suelo pantanoso existente en Pisa. Luego la construcción es abandonada durante casi un siglo. En 1275 retoma la construcción el arquitecto Giovanni di Simone, quién construye cuatro plantas dotadas de cierto ángulo para contrarrestar la inclinación. La torre se terminó en la mitad del siglo XIV. 294 escalones conducen a la cima de la torre, de ocho plantas, donde el pisano Galileo Galilei (1564-1642) dejó caer objetos para probar su teoría de la relatividad.

La Torre de Pisa fue abierta al público el 2001, tras permanecer cerrada durante once años durante los cuales se trabajó para su estabilización, un ambicioso proyecto de ingeniería que culminó en 2001 y que corrigió el declive de la misma en medio grado. A comienzos de los años noventa, se retiraron las siete campanas, que representan siete notas musicales, y un equipo de alpinistas ancló la torre con cables de acero para contrarrestar su inclinación. La solución definitiva consistió en retirar 38 metros cúbicos de tierra, con lo que la torre recuperó el medio grado indispensable para su consolidación. La Torre de Pisa se resiste a caer J.

Es curioso que la fama de la Torre inclinada de Pisa se deba no a sus virtudes, como su enorme belleza arquitectónica, sino a sus defectos, en este caso, su inclinación que nos lleva a pensar que algún día se puede caer.

Es tanto el protagonismo de la Torre de Pisa, que cuando llegas a esta ciudad de la Toscana, y accedes a la gran explanada de la plaza del Duomo, o plaza de los Milagros, tus ojos se van directamente hacia ella para comprobar en directo cuál es su verdadero grado de inclinación. ¿Quieres comprobarlo? ¡Elige la ruta la Toscana y lo harás! Y luego, nos cuentas 😉