¿Recuerdas las bolas de cristal de tu infancia? ¿Aquellas en las que bajo una montaña nevada se veía a los niños patinando con coloridas bufandas? Esa es, precisamente, la estampa que ofrece Innsbruck al llegar el Adviento y la Navidad.

Y es que la capital del Tirol, elegante ciudad imperial, está rodeada de majestuosas montañas que sobrepasan los dos mil metros. Paraíso de los deportes de montaña, con vertiginosos trampolines de saltos e imposibles funiculares, al llegar noviembre la ciudad añade a sus encantos la magia de los mercadillos navideños.

Las cimas del Nordkette, el Patscherkofel y el Nockspitze y las calles del centro histórico, que cobijan tesoros arquitectónicos de la talla del antiguo Parlamento, la columna de Santa Ana, la catedral de St. Jakob o el delicado Tejadillo de Oro, son el marco ideal para pasar unos días de Navidad comprando regalos o simplemente paseando y dejándose imbuir de la magia navideña que rezuma la ciudad.

En el casco antiguo se instala, a finales de noviembre, el más romántico de los mercadillos navideños. Encantadoras casitas de madera pintadas con alegres colores ofrecen al visitante lo mejor de la artesanía tirolesa: desde juguetes de madera, figuras para el Belén o delicados adornos para el árbol, hasta galletas especiadas y caramelos de colores que parecen un arcoíris de azúcar. Todo, mientras se oye el sonido de las trompetas proveniente del balcón del Tejadillo de Oro.

Y cuando se despierta el apetito, ¿qué mejor que unas salchichas acompañadas de cerveza o de vino caliente con canela?
Desde el casco antiguo podemos adentrarnos en una auténtica avenida de cristal, la Maria-Theresien-Strasse, la calle principal de compras de Innsbruck. Al final nos espera un enorme cristal de roca iluminado, símbolo del auténtico espíritu navideño.

En el mercadillo de Markplatz los niños se sentirán protagonistas subiendo al carrusel gigante, visitando el pequeño zoo, riendo con el teatro de títeres o contemplando el pesebre viviente. También disfrutarán, grandes y pequeños, subiendo en funicular al mercadillo panorámico de Hungerburg, desde el que se tienen estupendas vistas sobre la ciudad.
Otros entrañables acontecimientos son el desfile de San Nicolás, en el que el bonachón personaje reparte regalos y caramelos; los conciertos del Coro de niños Wiltener Sängerknaben, en la iglesia Hofkirche; o el Oratorio de Navidad de J. S. Bach en la basílica de Wilten.

Para más información consulta nuestra ruta Mercados navideños de Innsbruck.