La primavera es un momento ideal para acercarse a Holanda y descubrir uno de sus iconos turísticos, el parque de Keukenhof, el mayor parque floral del mundo. Una explosión de color con más de 7 millones de flores que hace que este parque histórico se convierta cada año en la gran atracción de la primavera holandesa.

Entre marzo y mayo, cuando comienzan a aparecer millones  de tulipanes, jacintos y narcisos, y otras flores,  el parque Keukenhof abre sus puertas todos los meses de primavera desde 1949. Un inmenso tapiz de composiciones perfectas de hileras de flores que alternan en colores, convierten este parque y toda la región en uno de los paisajes más bellos del mundo.

El Parque Keukenhof está situado entre las localidades de Lissei y Hellegom, a tan solo media hora de La Haya y Ámsterdam. Este idílico parque consta de 32 hectáreas, que se transforman en un paisaje de ensueño adornado con más de 7 millones de flores de todos los colores, que crean figuras que son un regalo para la vista de todo aquel que lo visite. Su diseño, al estilo de los jardines paisajísticos ingleses, sigue siendo la esencia de Keukenhof. Quince kilómetros de senderos, grandes estanques, y exposiciones de esculturas al aire libre complementan una visita rodeados de colores y de un agradable perfume.

Cuatro grandes pabellones, cada uno con una magia especial acogen diferentes tipos de tulipanes, narcisos, rosas, orquídeas, jacintos, claveles y muchas otras flores más que harán que tu sentido de la vista y el olfato dancen en armonía al ritmo de este espectáculo.

El parque Keukenhof es único en el mundo y supone una experiencia inolvidable para las personas de todas las edades. Abre solo ocho semanas al año, del 20 de marzo al 18 de mayo. Pero puestos a elegir, te recomendamos que lo visites en las últimas semanas de abril y las primeras semanas de mayo, que es cuando los campos de tulipanes están en floración.  El precio para entrar a este paraíso floral es de 15€ para los adultos, 7€ para niños También cuenta con parking y visitas guiadas.

En definitiva, no puedes dejar de visitar Keukenhof si estás en Holanda, ya que, independientemente de que seas un aficionado a las plantas o no, ¡su belleza te dejará anonadado!