Al sol le cuesta abrirse paso hacia las angostas profundidades de los fiordos noruegos, pero cuando lo hace, revela un extraordinario paisaje de tundra, de espejos de agua que reflejan cumbres de 2.000 metros cinceladas por dioses vikingos y de valles en forma de U que contienen todos los matices del verde. Pero el sol escandinavo nunca llega a ser tan poderoso como para fundir los glaciares del parque de Jostedalsbreen.

Ponemos hoy nuestra mirada en los Fiordos Noruegos, concentrados en el oeste de Noruega, para descubrirte una maravillosa ruta en coche, que hilvana un recorrido para descubrir auténticas obras de arte esculpidas por la naturaleza. Sin duda, es ésta una ruta para los amantes de los grandes paisajes.

Los glaciares crearon profundos valles en los que, al fundirse el hielo, penetró el mar y formó los fiordos. Éstos se adentran cientos de metros desde la costa y, en su recorrido, pequeños pueblos e iglesias de madera vikingas ponen una pincelada más idílica, si cabe, al entorno. Las opciones para explorar la zona son numerosas, desde carreteras panorámicas a trenes inverosímiles y cruceros que acercan a los rincones más apartados. ¡ Vamos a descubrirlos!

 


El mejor punto de partida para acceder a toda esta maravilla natural es la bella ciudad de Bergen, con sus preciosas casas de colores del antiguo muelle alemán o Bryggen, declarado Patrimonio de la Humanidad. Desde el centro, el funicular Fløibanen sube hasta un mirador a 320 metros de altura que ofrece una panorámica del puerto de Bergen y del marco natural que envuelve la ciudad. Muy cerca, el Flamsbana, el tren más escarpado del mundo, recorre en una hora los 20 km que separan Flam de la estación de montaña de Myrdal por un paisaje de barrancos, cascadas y apabullantes vistas panorámicas del fiordo Aurland, brazo del Sogne.

 


El recorrido se adentra ya de pleno en los fiordos: el fiordo de Naeroy, el más estrecho del mundo y quizá el más espectacular, con sus montañas acechando el cauce por el que discurren transbordadores y cruceros; el fiordo de Geiranger, declarado por su belleza, junto con el de Naeroy, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y el fiordo de Sogne, el más largo del mundo, con 204 km de longitud, uno de los más espectaculares de Noruega.

 


Un auténtico espectáculo de la naturaleza espera en el glaciar de Jostedal, el mayor glaciar de la Europa continental que cada año atrae a visitantes de todo el mundo, algunos de cuyos brazos resultan muy fácilmente accesibles desde las proximidades de Fjaerland y Briksdal. Las iglesias medievales de madera de Urnes, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y la de Borgund, la mejor conservada de la treintena que atesora Noruega, de aspecto un tanto vikingo, ponen una pincelada más idílica, si cabe, al entorno. Ålesund, capital del modernismo escandinavo, aporta la nota urbana y artística al viaje.

 


La mejor y más vertiginosa panorámica se consigue, sin duda, desde de la carretera Trollstigen o Escalera de los Trolls, una espectacular carretera que alcanza cotas cercanas a los 2.000 metros con pendientes de un 9% y 11 curvas de horquilla. Varios miradores invitan a bajar del coche, llenar los pulmones de aire puro y dedicarse un rato a fotografiar y disfrutar del paisaje de cascadas, profundos fiordos y valles. El verano, con sus cálidas luces, intensifica la belleza de los fiordos noruegos, uno de los paisajes más espectaculares del planeta.

A partir de aquí, aguarda un recorrido de paisajes excepcionales hasta Lillehammer, la famosa estación de esquí, y Oslo, la moderna capital noruega. Viajar en coche por Noruega a tu aire y a tu ritmo es un placer, al que pocos se resisten.

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