Esta es una propuesta para viajeros exigentes, que no se conforman con un hermoso panorama o con una escena urbana atractiva cuando lo pueden tener todo. Un viaje en coche por Suiza es la experiencia perfecta.

La carretera impecable. La compañía, ideal, Detrás de cada curva, una novedad, otra sorpresa: aquí una cumbre nevada, allá un lago de aguas transparentes. Más adelante, una ciudad que seduce por su forma de disfrutar de la vida. ¿Existe un lugar donde se pueda realizar un trayecto así?

 

El viaje total

La respuesta es sí, en La Gran Ruta de Suiza un extenso recorrido que propone 1.600 kilómetros para disfrutar al volante, uniendo en un trayecto que parece no tener fin una sucesión de paisajes que van de la típica postal alpina a valles esmeralda cubiertos de flores tímidas, pasando por glaciares eternos y espejos de agua que, de tan extensos, parecen mares. Suiza ha sabido conservar una naturaleza poderosa, a la que se vence con respeto y habilidad, con una combinación de obras de ingeniería que dibujan la mayor red de carreteras panorámicas que podemos soñar.

 

A cada uno, su lugar

Y al final de cada etapa, siempre aguarda una ciudad donde reina el orden y el gusto por las cosas bien hechas, sitios que atraen por sus calles medievales, su arte de vanguardia, o simplemente por lo apetecible de sus terrazas soleadas. A pesar de tratarse de la patria de los cronómetros de precisión, uno acaba por olvidarse del reloj cuando circula por La Gran Ruta de Suiza. Porque hay viajes que te cambian la vida. Éste puede ser uno de ellos.

 

Imposible equivocarse

Es difícil escoger entre tantos y tan atractivos tramos de La Gran Ruta de Suiza, pero sin duda una buena opción es empezar por la ciudad de Ginebra, puerta de acceso a la Riviera del lago Lemán, uno de los lugares más relajantes y señoriales del recorrido. Desde allí se alcanza acto seguido la región de Friburgo, por donde corre la “ruta secreta”, carretera que permite descubrir un sinfín de pueblos con encanto entre el Mont Vully y Gruyères, degustando de paso sus excelentes quesos. Luego llega el momento de asaltar los cielos, de trepar a las cumbres más altas en Interlaken, para disfrutar más tarde del encanto medieval de Lucerna. La siguiente etapa pasa por la dinámica Zúrich y las cataratas del Rin, para terminar en ese paraíso del arte que es Basilea.

Si te gusta viajar en coche, ¡esta es tu ruta!
Suiza es pura, intensa y única, ¡ descúbrela recorriendo La Gran Ruta de Suiza !… y ¡ prepárate para una explosión de color ¡.

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