La Gran Ruta de Suiza dibuja un recorrido alpino de 1.600 kilómetros que permite disfrutar de glaciares, lagos como mares, lugares Patrimonio de la Humanidad, y ciudades vibrantes y cosmopolitas, donde disfrutar de la buena mesa.

Te damos las claves y los mejores lugares para disfrutar de los grandes atractivos turísticos de Suiza en una de las rutas en coche más espectaculares de Europa.

La Gran Ruta de Suiza circunda veinte lagos a su paso, entre los cuales el distinguido Leman junto a Ginebra, donde nos saluda con el Jet d’eau, un chorro de agua que es su icono de la ciudad de los relojes. Lausana y el único museo oficial del mundo dedicado al olimpismo esperan más adelante, perfilando la orilla más soleada del lago. Desde la población se ven las terrazas de Lavaux, donde crecen viñedos que son Patrimonio de la UNESCO. Pocos minutos las separan de Vevey, última morada de Charlie Chaplin y sede del museo dedicado a su memoria. Además, allí nació Nestlé; su reformado museo Alimentarium invita a explorar la cultura gastronómica. Y tras cuidar del cuerpo, toca cuidar del espíritu, visitando el castillo de Chillón como hizo el poeta Lord Byron hace 200 años, pasando por Montreux, donde gravó su último disco el líder de Queen, Freddie Mercury.

Quesos y cosas

Los sabores auténticos centran la siguiente etapa, que nos lleva hasta Friburgo y su sabroso queso Vacherin. La belleza de las fachadas góticas de Friburgo se aprecia mejor desde las torres de San Nicolás o trepando a la parte alta de la ciudad en un funicular del s. XIX, que se mueve con contrapesos de agua. Volvemos en seguida al tema del queso, puesto que otro hito de la ruta es la pintoresca localidad de Gruyères, donde además de su castillo se visita el Museo H. R. Giger, el artista creador del monstruo Alien para el film de Ridley Scott, y donde resulta imprescindible visitar una quesería para aprender todos los secretos de su elaboración. Por el camino queda un paisaje de colinas siempre verdes y el monte Molesón en el horizonte. Desde arriba, se obtienen excelentes vistas del Mont Blanc. No hay que abandonar la región de Friburgo sin degustar la auténtica, exquisita y perfecta fondue suiza, donde los quesos Le Gruyère AOP y Vacherin Fribourgeois AOP son los grandes protagonistas de este plato, que a partes iguales se mezclan en la famosa receta de fondue moitié-moitié.

Los Alpes, al alcance de la mano

La imagen del monte más alto de Europa es el aperitivo perfecto para Interlaken y su legión de picos de más de 4000 metros. Llegamos por el valle de Simmental hasta el lago Thun. En la confluencia de éste con el Brienz se sitúa Interlaken, que retiene el aire noble de cuando se construyó el tren cremallera que lleva cien años acercándonos al monte Jungfrau y a las mejores panorámicas del Mönch y el Eiger. Desde el apeadero de Grindelwald-First, un vertiginoso camino llega a la cima. Tampoco deja indiferente el funicular que accede al mirador de Harder Kulm.
De vuelta al valle, Interlaken propone surcar las aguas del Brienz, a bordo de un barco de época. La localidad de Brienz seduce por sus casas de madera del s. XVIII, en particular en la Bruhngasse, la calle más fotografiadas de Suiza. Y para revivir aún más cómo era Suiza en el pasado, basta acercarse al museo al aire libre de Ballenberg.

Viaje a los orígenes

Retomamos la carretera para viajar a Lucerna y el lago de los Cuatro Cantones, atravesando la Reserva de Entlebuch. El lado salvaje de la región se vuelve refinamiento en cuanto se llega a Lucerna. Las Murallas y el Puente de la Capilla, decorado con pinturas de gran valor, componen la ciudad medieval. La modernidad tiene su espacio en el Centro de Convenciones y Cultura (KKL), proyectado por Jean Nouvel. El atracadero que hay junto a él permite navegar por el lago donde nació la Confederación Helvética. En muchos lugares se encuentran huellas de Guillermo Tell, el héroe de aquel episodio histórico. En Bürglen está su museo. Muy cerca, en Engelberg, se puede ascender al monte Titlis con el primer teleférico giratorio del mundo, mientras que el Dragon Ride sube al monte Pilatus desde Alpnachstad, salvando un desnivel del 48%.

Terrazas y fútbol

Las montañas se cubren de bosques al pasar por el cantón de Schwyz camino de Zúrich, el centro financiero del país. Zúrich tiene su cara bohemia en el barrio de Niederdorf, donde está el centenario Cabaret Voltaire, donde nació el dadaísmo. También es provocador el barrio de Zurich-West, aunque las mejores terrazas están cerca de la orilla del lago. Por otro lado, este año se ha inaugurado el Museo del Fútbol Mundial de la FIFA, una experiencia multimedia que hará las delicias de cualquier aficionado. Y ya que estamos en Zúrich, no podemos dejar de disfrutar de un paseo por el cercano Monte Uetliberg o incluso ir hasta Schaffhausen, pasando por Winterthur, para ver el espectáculo natural de las cataratas del Rin, el salto de agua más grande de Europa.

Con A de arte

De la naturaleza a las creaciones realizadas por el hombre, porque el último tramo de la Gran Ruta de Suiza nos lleva hasta Basilea, la ciudad de los museos de arte. Ubicada donde se encuentran Alemania, Francia y Suiza, su vocación internacional es innegable. En ella se confunden los edificios medievales con la arquitectura más rompedora, como por ejemplo la del Kunstmuseum Basel, recién rediseñado por Christ & Gantenbein, El gusto por el arte se palpa también en las calles, en especial durante la Art Basel, feria de arte contemporáneo de fama internacional que se celebra en junio. Y para relajarse, nada como tomar uno de los barcos que surcan el Rin para visitar la ciudad romana Augusta Raurica, el punto final perfecto para un viaje que aúna paisaje, cultura y buena mesa como ningún otro.

Chocolate suizo, sobre ruedas, Una dulce tradición

Suiza no inventó el chocolate, pero sí que supo darle un toque delicioso al cacao venido de América. Todos los cantones tienen su fábrica de cabecera y su pedacito de historia conectado con tan dulce tradición. Basta repasar el nombre de los maestros chocolateros para darse cuenta: Philippe Suchard tenía su taller junto al lago de Neuchatel; Jacques Foulquier, antecesor de Favarger, en Ginebra; Rudolf Sprüngli en Zurich; Aquilino Maestrani en Lucerna y Jean Tobler, el creador del famoso Toblerone, en Berna. Por lo tanto, seguir la Gran Ruta Suiza es una oportunidad ideal para conocer de primera mano las distintas variedades, elaboraciones y sabores. Para hacerse una idea del valor que le dan los suizos al chocolate, un dato: su consumo anual es de casi 13 Kg. por persona, o lo que es lo mismo, se podría llenar el lago Lemán con la cantidad total de chocolate consumido internamente y navegar por él. Incluso existe un Tren del Chocolate Suizo que, decorado al estilo de la Belle Époque, parte de Montreux en dirección a Broc pasando por Gruyères y, una vez llegados al destino, se visita la fábrica de Cailler – Nestlé.

Guía práctica

Algunos datos de la Gran Ruta Suiza:

  • Longitud: 1643 km.
  • Punto situado a mayor altitud: Puerto de Furka, 2429 m s.n.m.
  • Punto situado a menor altitud: Lago Maggiore, 193 m s.n.m.
  • Puertos alpinos en ruta: 5 puertos a más de 2000 m s.n.m.
  • Lagos a lo largo de la ruta: 22 lagos que superan los 0,5 km2
  • Patrimonio de la UNESCO: 11 lugares y
 2 reservas de la biosfera

Cómo llegar:

  • En coche: La Jonquera – Ginebra: 630 kilómetros, pasando por Lyon. Irún – Ginebra: 912 kilómetros, vía Burdeos y Lyon.
  • En avión: El aeropuerto internacional de Ginebra se encuentra a cinco kilómetros de la ciudad. También hay un aeropuerto internacional en Zurich y Basilea para regresar desde allí.

Señalización de la ruta

  • La señalización de la Gran Ruta de Suiza se puede encontrar con facilidad en los principales cruces de carreteras.

Peajes:

  • Para conducir por las autopistas suizas es imprescindible la compra de un abono, la vignette (36,5€ aprox). Con él, no es necesario parar en cada peaje. Las autopistas están señalizadas en verde y no en azul, a diferencia de lo que sucede en nuestro país. La viñeta puede comprarse en la web de Turismo Suiza o también puede recogerse en los aeropuertos de Zúrich, Ginebra y Basilea.

No te pierdas esta ruta por Suiza. ¡ Te va a encantar! Ver la ruta