La ruta romántica alemana se estira suavemente del Meno a los Alpes. Numerosas residencias principescas cargadas de arte e historia anidan en los valles dibujados por el Tauber o el Lech. Los paisajes fluviales de Franconia y Suabia arropan pueblos pintorescos y coquetas ciudades como, Donauwörth y Füssen. Al final de la ruta, los castillos de Ludwig II demuestran que los sueños más fantasiosos pueden convertirse en realidad.

 

Nacida a orillas del río Main o Meno como puerto fluvial, Würzburg es Patrimonio de la Humanidad e inicio de nuestro itinerario. De sus atractivos, descuella el palacio barroco de los príncipes-obispos o Residenz expertos en buenos vinos y arquitectura lujosa.
En el techo abovedado de la escalera se encuentra el mayor fresco del mundo, pintado por Giovanni Battista Tiépolo. El castillo de Marienburg y la Catedral de San Kilian son otras de sus señas de identidad, así como los vinos de la región de la Franconia, de la que es capital.

 

Hogar de príncipes

Tauberbischofsheim, Bad Mergentheim y Weikersheim son tres etapas difíciles de pronunciar. Sencillamente acaban en heim que significa “hogar”. Albergan respectivamente el Palacio del Elector de Maguncia, un palacio de la Orden Teutónica y la Residencia de los Príncipes de Hohenhole. A un kilómetro y medio de Creglingen, la Capilla de Nuestro Señor (Herrgottskapelle) alberga un retablo de la Virgen que merece un desvío antes de llegar a Rothenburgo ob der Tauber, una ciudad que transporta literalmente al pasado. Desde el adarve de las murallas impresiona el conjunto de las casas de entramado y las iglesias que sobresalen de los tejados rojos. Siguiendo hacia el sur, Feuchtwangen, Nördlingen in Ries y Dinkesbühl, por imperiales que sean, se animan cada verano con música popular, fiestas históricas y festivales al aire libre.

 

Castillos de ensueño

A partir del castillo de Harburg que nunca fue conquistado, la Ruta Romántica reserva sorpresas mayúsculas. En el Ries, cerca de Donauwörth, una hondonada circular indica el lugar donde cayó un meteorito hace 15 millones de años. En Augsburg, la capital de Suabia, ocho calles con casas coquetas forman el Fuggerei, el barrio social más antiguo del mundo. En la antigua Pinacoteca de Munich, las obras de Murillo, Velázquez y El Greco se codean con pinturas de Dürer, Rubens y Leonardo da Vinci. Los llamados “jardines de cerveza” derraman una alegría contagiosa. El castillo de Nymphenburg y el pabellón de caza de Amalienburg también despiertan entusiasmo sensorial. Las empinadas faldas del Lech y los montes de Schongau llevan a la iglesia de Wies (una obra maestra del estilo rococó clasificada como Patrimonio Cultural de la Humanidad) y a los castillos de Hohenschangau y Neuschwanstein, románticas locuras que según su real artífice “hacen realidad pensamientos, sentimientos y visiones poéticas”. Füssen finaliza esta ruta y marca el punto donde el Lech se escapa de los Alpes.

Si te gusta pasear por encantadoras ciudades que conservan el esplendor de antaño, visitar castillos históricos, empaparte del fasto palaciego o, simplemente, adentrarte por frondosos parques, esta es tu ruta. Entra en nuestra web y reserva la Ruta Romántica Alemana al mejor precio. Ver la ruta