Animados centros de veraneo motean la costa sur de Portugal convirtiéndola en un atractivo destino. En contraste, también abundan los pueblos tranquilos, las verdes montañas del interior, playas con bandera azul, y el cabo de San Vicente, un lugar donde contemplar el ocaso es una experiencia inolvidable.

La ruta por Algarve en coche, se inicia en los castillos gemelos de Castro Marín y sigue hasta la preciosa ciudad de aire romántico de Tavira. Faro, capital del Algarve, es la puerta al Parque Natural da Ria Formosa, uno de los humedales más importantes de Europa. En el interior, Loulé y la fortificada Silves muestran la cara tradicional de la zona con sus mercados de artesanía. Un descanso en un balneario de Lagoa o Portimao prepara para vivir la animación de Lagos. En el camino, una colección de pueblos de pescadores conservan el carácter marinero de la costa del Algarve; paradisiacas playas de arenas blancas y aguas cristalinas, y rincones secretos como los acantilados de la playa de Benagil, que esconden una gruta circular con una breve playa a la que solo se llega a nado o a remo. Y muy cerca de la ciudad de Lagos, el mar y el viento han esculpido un paisaje litoral fantástico en la Ponta da Piedade, a poca distancia de la ciudad de Lagos.

La ruta del litoral finaliza en Sagres y el Cabo de Sao Vicente, el “finis térrea” desde el que se domina la costa azotada por el viento. El contrapunto al mar es la sierra de Monchique, tapizada con eucaliptos, pinos y alcornoques, y regada por manantiales termales.

Por sus atractivos de playa y mar, el Algarve es un destino familiar, ideal para el descanso y el disfrute de la naturaleza. La variedad de etapas en la ruta hace que sea posible combinar la animación diurna y noctura de los núcleos vacacionales con los pueblos donde impera el ritmo relajado. Paseos tranquilos en la romántica ciudad de Tavira, puestas de sol en el cabo de San Vicente y surf en playa Amado. Más de 200 kilómetros de arena, acantilados y sorpresas. En Algarve, abundan buenas olas para el surf e increíbles campos de golf en plena costa, el clima es formidable, y sus playas, de lo mejor. Pero hay más: naturaleza tonificante como la de Ría Formosa, ciudades históricas como Faro y una animada vida nocturna en Albufeira.

Profundice en su sensación de bienestar con una escapada a la playa, elija una de las más bellas y dése un chapuzón. Contemplando el mar, deje volar el pensamiento mientras se seca al sol en un escenario idílico y diferente de todo lo que ya haya visto anteriormente. Olvídese de la dieta y pruebe los dulces locales, a base de almendras e higos secos. Ponga rumbo al Cabo de San Vicente, extremo suroeste de Europa, y descubra por qué en la antigüedad se pensaba que éste era el “fin del mundo“. Disfrute de la vista sobre el Océano desde el promontorio de la Fortaleza de Sagres, donde se evoca la historia del Infante D. Enrique. Termine el día, contemplando un fantástico atardecer desde los acantilados, quedará impresionado por el amplio horizonte de cielo y mar. No se pierda el pescado fresco, mariscos o “cataplanas” de Lagos, una de las ciudades más bellas del Algarve y haga la digestión con un paseo por el centro. Lagos nos guarda la maravilla de su naturaleza en las costas acantiladas y recortadas de sus playas y la impresionante Ponta da Piedade que podremos recorrer en barco.

Viva un día fascinante y aproveche la oportunidad única que le ofrece el Algarve de poder bañarse e interactuar con delfines, una experiencia increíble y única.

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