El Lemán ha atraído desde siempre a valientes personajes que buscaron en él un sofisticado refugio en el que guarecerse de los embates de la sociedad. Un lago amable, la protección de las cumbres alpinas, un exquisito paisaje de viñedos, bucólicos pueblecitos y apacibles ciudades conforman este tesoro del suroeste de Suiza. En pareja o con niños, tú decides.

La emperatriz Sissi se amparó en el Lemán de la estricta aristocracia, Lord Byron del puritanismo británico, Charles Chaplin de los prejuicios morales de la sociedad americana, Freddie Mercury del ajetreado mundo de la fama… Muchos fueron los famosos que acudieron a estos lares para encontrar la paz y que alabaron sus maravillas.

 




Y es que el Lemán, con su romántica forma de media luna, tiene mucho que ofrecer. Lausana posee un agradable centro histórico con un sobrio castillo, una bella catedral gótica y un sereno que todavía da las horas por la noche. En la parte moderna de la ciudad, en el barrio de Flon, hay una gran oferta de ocio y varios excelentes ejemplos de arquitectura contemporánea y viajando con niños vale la pena visitar el museo olímpico de Lausana. Se encuentra en el elegante barrio de Ouchy y en él podrán aprender los valores positivos del deporte y cómo los atletas olímpicos y paralímpicos superaron sus límites para dar lo mejor de sí mismos.

 




La orilla noreste del lago es un continuo de viñedos en terraza que descienden hasta el lago y pueblecitos en los que se viene elaborando vino desde tiempos inmemoriales. No es de extrañar que la UNESCO la haya incluido en su listado de parajes que son Patrimonio de la Humanidad. Una de las mejores formas de recorrerla es subirse al Train des Vignes o al Lavaux Express, que con sus vagones abiertos hará las delicias de los pequeños. Fue uno de estos encantadores pueblos, Corsier-sur-Vevey, el elegido por Charles Chaplin para pasar los últimos años de su vida. Un museo en Vevey recrea su figura y acerca a los más pequeños a su más entrañable personaje: Charlot. También en Vevey se encuentra el Museo Nest, dedicado al mundo del chocolate Nestlé, y el Museo Suizo de los Juegos, en el que se pueden aprender los entresijos de infinidad de juegos tradicionales de todo el mundo.

 




Ya en Montreux, una ciudad de atmósfera mediterránea que cada verano acoge un prestigioso festival de jazz, espera el castillo de Chillon, uno de los monumentos más visitados de Suiza. Está situado a ras de agua y llegar a él, ya sea por el sendero que resigue el Lemán o en barco, es una experiencia inolvidable. Lord Byron, el poeta más romántico de todos los poetas románticos, dedicó una magnífica oda a uno de sus más célebres habitantes, el prisionero de Chillon. A los peques les fascinará adentrarse en las mazmorras y conocer las historias y leyendas que cobijan sus gruesos muros de manos del simpático Drako, el dragón del cuaderno de aventuras y pasatiempos que les acompañará durante la visita.

 




Desde Montreux se pueden hacer excursiones a las minas de Bex, a las que se accede en vagoneta; al Marmotte Paradise, un parque dedicado a las simpáticas marmotas; a la estación de esquí de Glacier 3000, con varias trepidantes atracciones como el Alpine Coster (la pista de trineos sobre raíles más alta del mundo) o el Peak Walk by Tissot (un puente en suspensión de algo más de cien metros de longitud), o al Tren de chocolate hasta Gruyères, para visitar dos sabrosos museos: uno dedicado al famoso queso y otro, en Broc, al delicioso chocolate suizo.

 




Esta ruta del Lago Lemán es además un tramo de ensueño recomendado de la Gran Ruta de Suiza. ¡ No te la pierdas!

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