Espléndidamente situada frente al Danubio y muy cerca de la República Checa y de Alemania, la ciudad de Linz ofrece un interesante contraste entre la sofisticada elegancia de su casco antiguo y la rabiosa modernidad de la ciudad nueva.

La capital de la región de la Alta Austria, con unos doscientos mil habitantes, debe su importancia a su estratégica situación junto a la orilla del río Danubio. Posee un importante puerto, es punto de cruce de varias rutas comerciales y en su día llegó a ser, aunque brevemente, capital del Sacro Imperio Romano Germánico. Basten estas pinceladas para hacerse una idea de cuan interesante puede ser la visita a la ciudad.

Lo primero que te encandilará de ella es su encantador centro histórico presidido por la Hauptplatz, la catedral, el castillo y un sinfín de majestuosos edificios de estilo barroco y renacentista con acogedoras calles porticadas repletas de cafés. El Höhenrausch, un recorrido artístico por encima de los tejados de la ciudad, abre nuevas perspectivas. Pero también te sorprenderá la parte nueva de la ciudad, ya que en ella predomina el urbanismo moderno de corte futurista, como se puede apreciar en dos de sus máximos exponentes culturales y arquitectónicos: el Lentos Kunstmuseum y el Ars Electronica Center. Precisamente este último centro cultural será la sede principal de numerosas actividades durante todo el 2016, pues este año Linz ha sido nombrada Ciudad del Arte Digital por la UNESCO.

La música es clave para entender la ciudad; tanto la clásica, en la que destaca el compositor Anton Bruckner, como la más moderna, pues la música electrónica se originó en el local Stadtwerkstatt de Linz. Hay que mencionar el recién inaugurado Teatro musical, que se ha convertido en el teatro de ópera más moderno de Europa.
Para obtener una perspectiva diferente de Linz y disfrutar de un agradable paseo, nada como una travesía en barco por el Danubio. Aunque, si prefieres hacer un poco de ejercicio, tienes la opción de alquilar una bicicleta y pedalear por los senderos que transcurren por sus orillas. No hay que olvidar degustar su excelente gastronomía, como la Tarta de Linz, y otras de sus exquisiteces tanto regionales como internacionales.

A muy poca distancia de la ciudad se halla el monasterio de Sankt Florian, una maravilla de la época carolingia, a orillas del Danubio. En él reposan los restos del mártir Florián de Lorch, cuya tumba está considerada uno de los más bellos ejemplos de arquitectura austriaca. En la visita podrás admirar, además, bonitos frescos, una enorme biblioteca con un tétrico pasado, los órganos de la basílica, una cripta en la que descansan los restos de más de seis mil almas o escuchar las angelicales voces de los niños que forman la internacionalmente reconocida Escuela de Niños Cantores.
Nuestra ruta Austria a lo largo del Danubio te permitirá conocer tanto esta ciudad, como algunos de los enclaves más atractivos entre Viena y Salzburgo.