Capital de la Alta Austria, esta pequeña ciudad cercana a Chequia es conocida por su amor a la música, tanto clásica como moderna. En Navidad, además, sus calles se tiñen de magia con la llegada de alegres mercadillos.

Situada a orillas del Danubio, Linz, que fue Capital de la Cultura en 2009, tiene una gran oferta cultural y de ocio para satisfacer plenamente al más exigente de sus visitantes. Verla desde el agua, subiéndose a uno de los románticos barcos que surcan las míticas aguas azules del Danubio, es una experiencia difícil de olvidar.

Pero si Linz es un cúmulo de agradables sorpresas, al llegar la Navidad su encanto todavía se incrementa. A finales de noviembre sus calles y plazas se cubren de miles de luces bajo las que resplandecen los tradicionales mercados navideños.

Uno de ellos tiene lugar en Hauptplatz, una elegante plaza barroca que se llena de luz y color y en la que se puede encontrar todo tipo de delicada artesanía y deliciosos dulces, acompañados de conciertos y música de trompetas. Trompetas que también suenan en el mercadillo de los jardines de Volksgarten donde, por las tardes, se representa cada media hora una pequeña obra navideña. Este es el lugar preferido por los niños, ya que aquí encuentran figuras relacionadas con el mundo de los cuentos.

Si se busca originalidad, es imprescindible contemplar la ciudad desde las alturas, patinando sobre hielo en la pista que se habilita sobre los tejados; comprar pastas navideñas artesanales en el patio de Stadlbräu Jose o fabricar velas en la bóveda del hotel Wolfinger.

El espíritu navideño se mantiene en el mercado de St. Peter, cuyas ganancias se reparten en ayudas a proyectos caritativos. Algo más pequeños, pero no menos interesantes, son el mercado creativo del patio de la Mozarthof (Arcadenhof), donde se encuentra piezas artesanas elaboradas a mano con un diseño más contemporáneo, y el de Pfarrplatz, detrás de la iglesia parroquial de Linz.

Los más pequeños también tienen sus citas ineludibles con el desfile del Krampus (quien se lleva a los niños que se han portado mal), la visita a la cueva de cuento de hadas de Grottenbahn o disfrutando de los belenes de la catedral, del Jardín Botánico, de Kremsmünsterer Stifthaus o del museo Schlossmuseum.

Y cómo irse de Linz sin haber disfrutado de la música. Sería una pena abandonar la ciudad sin escuchar una ópera en el Musiktheater Linz, construido según planos del arquitecto Terry Pawson, o un concierto en el Brucknerhaus.

Para más información consulta nuestra ruta Mercados navideños de Linz.