Cuando pensamos en altas montañas y valles de ensueño, todo el mundo dirige su mirada a los Alpes. Pues bien, en el Pirineo catalán se encuentran paisajes que en nada tienen que envidiar a los de aquellas regiones. Es un mundo inimaginable donde la naturaleza, el patrimonio monumental se complementan en una de las mejores rutas en coche por Cataluña.

De entrada comentar que, en Cataluña, más del 30% del territorio dispone de algún tipo de protección con un parque nacional y trece de parques naturales. Precisamente los Pirineos concentran buena parte de esta naturaleza virgen con valles surcados por ríos de aguas transparentes y pueblos que conservan todo el encanto rural. El Valle de Arán y el Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de Sant Maurici, representan la esencia de todo lo que un viajero amante de la naturaleza, del patrimonio monumental y la gastronomía de montaña le gustaría encontrar. Esta ruta aglutina las mejores propuestas en este sentido.

Y mientras realizamos una ruta en coche por este paisaje de ensueño, porque no visitar un par de queserías en Sort y en el Valle de Àssua para identificar los mejores sabores de estas montañas. ¿Sabías que en el pequeño pueblo de Pujalt se encuentra el Museo de las Mariposas de Cataluña? Descúbrelo y averigua el porqué de su mimetismo. En Llessui también podemos averiguar cómo viven los pastores, cuáles son sus costumbres y las distintas formas de marcar las ovejas. Si no ¿cómo pueden ser capaces de identificar las que pertenecen a cada uno?

Y en el Noguera Pallaresa enfúndate el neopreno y metete en el río para hacer rafting. Y si eres más atrevido, sumérgete en las frescas aguas para practicar el hidrospeed. En ambos casos el subidón de adrenalina está más que garantizado.

Si quieres un deporte más tranquilo, guía tus pasos hacia el Parque Nacional de Aigüestortes y Lago de Sant Maurici. Hay cuatro entradas, por Espot y Boí con taxis todoterreno; por la Vall Fosca con el teleférico de Sallente y por el Valle de Arán siguiendo el curso del río Aiguamog. En todos los casos penetraremos en un espacio natural sublime, apenas transformado por la mano del hombre, donde lo más difícil será no encontrarse con alguno de los 400 lagos que se esconden en estas montañas.
En un extremo del Pirineo catalán, el Valle de Arán es el único de toda la cordillera pirenaica de orientación atlántica. Esta circunstancia confiere una personalidad única a sus bosques, su lengua y a su gastronomía, muy influenciada por las formas francesas. En el Valle de Arán hay 33 pueblos que compiten entre ellos por su magnífico estado de conservación. En la mayoría el románico está presente y a través de una ruta se puede descubrir todo el valle.

Aquí podremos ver como brota el agua de forma sorprendente, después de un viaje subterráneo de varios kilómetros que empieza en el macizo de la Maladeta. Pasear entre fauna pirenaica en estado salvaje. Distinguir un esturión siberiano de uno ruso con posibilidad de probar el caviar que se elabora en el mismo valle. Sumergirnos en las aguas termales de uno de los balnearios a más altura de Europa o acercarnos hasta Montgarri y dilucidar el porqué, dos ríos que nacen tan cerca uno del otro –Garona y Noguera Pallaresa- sus aguas discurren, unas hacia el Atlántico mientras las otras viajan al Mediterráneo, son algunas de las razones por las que visitar el Valle de Arán.
Bueno y por si no lo sabéis, el entorno natural es el mejor antídoto para calmar la ansiedad y el dolor. Según un estudio publicado en la revista oficial de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos PNAS, la naturaleza potencia las capacidades mentales como la creatividad, el optimismo y la búsqueda de soluciones.

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