Asociada para siempre al espectacular desenlace de la Segunda Guerra Mundial, la región de Normandía, admirada por innumerables escritores y pintores, es una de las más bellas de Francia.

Erigido sobre una impresionante roca y rodeado de una bahía desierta, se eleva majestuoso el santuario del Mont Saint-Michel. Declarado Patrimonio Mundial Cultural y Natural por la UNESCO, su contemplación trasciende el valor histórico y artístico para alcanzar la espiritualidad. En otros tiempos, cuando la naturaleza seguía su curso sin ser alterada por la mano del hombre, las mareas lo convertían en una isla, confiriéndole un aspecto aún más espectacular. En la actualidad hay un ambicioso proyecto que busca devolver las aguas a la bahía.

La historia de este famoso lugar de peregrinaje se remonta a los primeros años del siglo VIII, cuando, tras varias apariciones del arcángel San Miguel, se decidió construir una iglesia. A aquella primera construcción, y dada la gran cantidad de peregrinos que acudían, se fueron añadiendo otros edificios hasta conformar el conjunto arquitectónico actual.

El Mont Saint-Michel se encuentra en Normandía, una bella región situada en el noroeste Francia, frente a los blancos acantilados de la costa británica. En las poblaciones de Caen, Ouistream y Arromanches hay numerosos espacios culturales que rememoran el decisivo día D, que acaba de cumplir los setenta años.

Los bucólicos pueblos de costa y de interior inspiraron a numerosos artistas. Gustave Flaubert situó su novela Madame Bovary en Lions-la-Forêt, la playa de Cabourg inspiró a Marcel Proust En busca del tiempo perdido, Baudelaire, Pisarro y Cézanne se deleitaron con Honfleur y en Giverny es de imprescindible visita la casa museo del gran Monet.