Lavanderas, ángeles, bueyes, pizzeros, carniceros, pescadores, payasos, arlequines y estrellas del fútbol. Las calles del centro de Nápoles rebosan en estas fechas con todo tipo de figuras con las que alegrar el tradicional pesebre navideño.

Figuras clásicas y modernas, divinidades celestiales y mundanas… en Nápoles todo vale cuando se trata de dar rienda suelta a la imaginación. Cuidadosamente talladas, con infinidad de detalles e incluso con movimiento, así son las preciosas figuras que se pueden comprar y admirar en las numerosísimas paradas y talleres que abarrotan las aceras de las calles del centro de Nápoles, alrededor de la Vía San Gregorio Armeno, en el barrio de Spaccanapoli.

Y es que Nápoles no es sólo la cuna de la pizza, sino también del arte pesebrista. Desde el siglo XVIII, la bella ciudad de Pompeya y el Vesubio, de los tendedores de ropa al sol y de las motos pululando por doquier, es la capital mundial indiscutible del pesebre.

Quizás lo más sorprendente es la gran cantidad de piezas con movimiento que salen de estos talleres. No se trata únicamente de los acostumbrados pozos de agua u hogueras con fuego; aquí todo cobra vida. El pizzero mueve la pala para sacar y meter la masa en el horno de leña, el carnicero corta la carne con un afilado machete, en un asador un cerdito se ruste al calor de la lumbre, el pescador saca la red cargada de sardinas y los ángeles vuelan de verdad.

Y ¿cómo no?, en una ciudad en la que el mítico Maradona está considerado casi una divinidad, también se puede encontrar la figura del futbolista argentino metiendo goles sin parar.

Nuestra fascinante ruta Pompeya y la costa Amalfitana te permitirá conocer Nápoles y también el Vesubio, la mítica Pompeya y encantadores pueblos asomados al Mediterráneo como Amalfi o la isla de Capri.