El Parque Natural del Cabo de Gata, antaño refugio de piratas y hoy Reserva de la Biosfera, es un paisaje de roca volcánica, playas vírgenes bañadas por aguas de color turquesa y evocadores desiertos de película. Un escenario único de desembarcos de antiguos bucaneros y duelos de western en poblados de cartón-piedra.

Esta ruta por el Cabo de Gata bien puede iniciarse en San José y sus célebres playas, como la de Genoveses yo Monsul, ambas insólitas, vírgenes y de fácil acceso, son un buen punto de partida para iniciar el recorrido por el Parque Natural del Cabo de Gata, donde aguarda pacientemente un espectacular faro que custodia el arrecife de las Sirenas, antaño poblado por una colonia de focas cuyos gritos eran confundidos por los navegantes con cantos de sirena. La panorámica del golfo de Almería en toda su amplitud es formidable. Otro rincón de gran belleza son sus Salinas, inmensas dunas de sal convertidas en escala migratoria, donde se ven flamencos y otras aves de paso; y entre las que emerge, como salida de un cuento, una pequeña iglesia. Al norte y vista en la distancia, una panorámica sin igual: la de Mojácar con sus casas encaladas de frescos zaguanes erigidas sobre un peñón que a plena luz del sol se antoja un espejismo, conserva intacto su casco antiguo de calles sinuosas y empinadas. Mojácar ofrece playas amplias, ideales para deambular al caer el sol.

Muy cerca de allí, el desierto de Tabernas se pierde en el horizonte dominado por una fortaleza árabe. Este peculiar paraje ha sido escenario de western míticos y clásicos de Hollywood como “Indiana Jones” o “Lawrence de Arabia”. Una espectacular aventura en 4×4 permite disfrutar los caprichos del paisaje desértico, su flora, fauna y las huellas de antiguos asentamientos humanos.

Vale la pena también recorrer la espectacular Alcazaba de Almería, grandiosa atalaya, en perfecto estado de conservación, desde la que disfrutar de una completa visión de la ciudad. Muy recomendable es también la visita guiada par conocer, vivir y respetar la agricultura mediterránea de invernadero. Y si no sabe lo que es un Karst, en Sorbas tiene el mejor ejemplo. Estas curiosas formaciones geológicas son el resultado de la acción del agua y el viento sobre el yeso, durante siglos. Nada mejor que recorrer sus más de 50 kilómetros de galerías y descubrir la magia de sus cuevas. Y además aquí se puede jugar al golf todo el año, jugar unos hoyos en mitad de un oasis en el desierto o con una playa virgen como telón de fondo.

Más de 3.000 horas de sol al año y un paisaje sin igual hacen del cabo de Gata un rincón único a descubrir y donde a cualquier visitante le gustaría perderse.

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