Montañas de más de cuatro mil metros de altura, teleféricos vertiginosos e increíbles trenes cremallera. No es de extrañar que estos parajes fueran elegidos para rodar una de las míticas películas de James Bond.

La Doncella, el Monje y el Ogro (Jungfrau, Mönch y Eiger) son los sugerentes nombres con los que se conoce en la región de Jungfrau a sus tres espectaculares cuatromiles. Entre ellos se despliega un paisaje de valles y glaciares declarado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO.

Es un destino idóneo para alpinistas y senderistas, aunque también asombra al visitante que tan solo quiere disfrutar de las vistas y la naturaleza. Y si hay un buen lugar para admirar este paisaje en todo su esplendor, ese es el restaurante giratorio Piz Gloria, situado en la cima del monte Schilthorn. Primer restaurante giratorio del mundo, fue construido en 1969 por el arquitecto suizo Konrad Wolf.

Tan sobrecogedor es el trayecto como la llegada, pues para alcanzar tan apreciada meta hay que tomar nada más y nada menos que cuatro telecabinas que remontan los casi tres mil metros de altura entre escarpadas montañas y precipicios no aptos para cardiacos.

En lo alto espera el escenario en el que desayunó James Bond en Al servicio de su Majestad. El restaurante tarda 55 minutos en dar una vuelta completa, casi una hora durante la que se vislumbran no solo el Jungfrau, el Mönch y el Eiger, sino también el Mont Blanc y la Selva Negra.