Italia guarda en el sur, en el tacón de la bota, una de las regiones italianas más desconocidas y a la vez más auténticas, con un pasado romano, bizantino y sarraceno, que ha dejado su impronta en múltiples iglesias. La Puglia es un paraíso de calas con aguas cristalinas y pueblecitos llenos de obras de arte y arquitectura singular, con fértiles llanuras en el interior y una extraordinaria cocina. Bañada por dos mares, al este por el Adriático y al oeste por el Jónico, y con 800 km de costa, la Apulia condensa la esencia del más puro Mediterráneo.
Italia conserva rincones en los que el tiempo parece haberse detenido, algo que hoy se ha convertido en un auténtico tesoro. Esta Ruta por La Puglia (Apulia en castellano) que oscila entre lo rural y el mar, entre las playas de arena del mar Jónico y la costa abrupta del Adriático, enamora por sus playas y sus pueblos encalados. Es hora de descubrir esta Italia sorprendentemente poco conocida. Nos vamos de viaje a La Puglia (Apulia), la Italia ‘auténtica’.

 


El mejor acceso a la región es Bari, su capital, por la que pasaba el último tramo de la Vía Apia que venía de Roma y concluía en la actual Brindisi. Lejos de la masificación que podríamos esperar de algunos destinos costeros, Bari, la capital de la región de la Puglia, mantiene el encanto de las ciudades que han sabido conservar la esencia de su pasado medieval. Es la décima ciudad más grande de Italia. Situada a orillas del Adriático, Bari es la segunda localidad del sur del país en número de habitantes, después de Nápoles. Con su mar y sus barcos pesqueros, sus iglesias y sus edificios elegantes, Bari, tiene mil rostros que descubrir, sea dando un paseo por las callejuelas de su casco histórico, admirando los colores de los talleres artesanos, o dejándose llevar por los olores de la pasta y el pan artesanos.
Para percibir su verdadera esencia mediterránea en cada rincón, hay que pasear por Bari Vecchia (el barrio antiguo, a pocos pasos del puerto). La Città Vecchia (ciudad vieja), el auténtico centro histórico, preserva la mayor parte de los tesoros de Bari. Su monumento principal es la basílica de San Nicolás, edificada para albergar las reliquias de este peregrino del siglo IV, arrebatadas a los turcos en 1087. Bari ejercerá de ciudad base para desde aquí visitar atractivos enclaves de Puglia.

 


El recorrido les conducirá desde Bari por una sucesión de ciudades y pueblos llenos de obras de arte. Por la costa del Adriático hacia el norte destaca el pueblo fortificado de Giovinazzo y Trani, una de sus joyas más preciadas, con su fantástica catedral junto al mar, el encanto de su puerto y un casco viejo por el que buscar los rastros de su antigua judería; mientras que separándonos un poco de la costa surge el castillo perfecto de Castel del Monte, el coloso de todas las fortalezas, declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Habrá tiempo también para descubrir algunos de los pueblos más bonitos de Puglia, como Ruvo di Puglia, situado en las faldas de la meseta de Murgia y rodeado de olivos y almendros. Sus preciadas almendras sirven para elaborar su exquisita y afamada repostería.

 

Nos adentraremos también en el interior de esta región de la Puglia para conocer alguna de sus joyas más preciadas. Los amantes de la arqueología, tienen una cita en Altamura, una de las localidades más importantes del mundo en cuanto a presencia de yacimientos arqueológicos. Aquí se puede ver al Hombre de Altamura. Siguiendo la ruta llegaremos a la bella Gravina in Puglia, que también trepa sobre un roquedo, en un territorio rural con olivares y huertos donde abren sus puertas docenas de masserie, antiguas casonas de terratenientes de los siglos XVII y XVIII, hoy convertidas en acogedores alojamientos. Al final de la ruta del día espera Matera, la ciudad troglodita que será capital europea de la cultura 2019, que aunque se encuentra situada en la región de Basilicata, es por su cercanía de imprescindible visita. Matera, célebre por sus primitivas sassi (viviendas cuevas), ha sido escenario de numerosas películas, y es uno de esos pueblos italianos cuya belleza deja sin palabras a los visitantes. Tanto sus grutas, en las que habitan personas desde el Paleolítico, como sus iglesias rupestres, han sido nombradas Patrimonio de la Humanidad.

 

Rumbo sur por la carretera de la costa surgen bellas poblaciones como Conversano, cuyo centro histórico es una auténtica joya con un aire fascinantemente austero; o el hermoso pueblo de pescadores de Polignano a Mare, que se asoma al mar desde un acantilado poblado de grutas y cafés agazapados. Más sorprendentes son los trulli de Alberobello, protegidos como Patrimonio de la Humanidad, un museo a cielo abierto repleto de tiendas de artesanía y pequeños restaurantes. Los trulli son pequeñas casas encaladas de piedras ensambladas sin mortero y tejados cónicos de cuento de hadas.
En el camino hacia el Salento, el idílico Valle de Itria nos regala una exuberante vegetación, numerosos Trulli en un entorno más auténtico y poblaciones bellísimas como Locorotondo, de blancas y estrechas casas rectangulares, y Martina Franca.
La ruta maravilla a cada paso con el esplendor barroco de Lecce; los blancos morunos de Ostuni; los mil y un pueblitos marineros abrazados de murallas, sus villas con más historia y su espléndida campiña; todos y cada uno dan cuenta del paso constante de culturas y civilizaciones.

 

Desde Lecce, y ya en plena península salentina, siguen los pueblos con encanto, como Otranto, un diminuto puerto vigilado por un castilo del siglo XV, aunque ahora el protagonista principal de la ruta es el mar. Estamos en la Península de Salento, una de las zonas italianas más famosas, conocida por su belleza y sus playas de ensueño, que en verano se convierte en una de las metas turísticas más concurridas del país. Hay etapas ineludibles en los farallones de la Torre de Sant’Andrea y en la Reserva Natural de Le Cesine, con dunas y humedales poblados por aves limícolas. A partir de aquí, solo queda seguir la línea de playas idílicas de arena fina que se extienden desde Leuca hasta Gallipoli y hacia el norte. Las playas jónicas son el paraíso, incluso se las apoda las Maldivas de Salento.

 


A la hora de comer en este viaje por La Puglia, hay que dejarse deleitar por su sabrosa cocina tradicional, muy rica en verduras y pescados. Entre los platos más típicos destacan los Orecchiette al ragù di carne, un tipo de pasta, normalmente preparada artesanalmente, con una forma que recuerda a una oreja, y el arroz al horno con patatas y mejillones. Nunca faltan las pizzas -con frecuencia en forma de empanada y rellenas de anchoas, aceitunas o alcaparras-, las focacce (tortas de pan), taralli picantes (una especie de rosquillas blandas) y el famoso pan de Altamura. También es muy típico el barattiere, pequeño fruto que se come crudo y en ensaladas y las aceitunas dulces Termite de Biletto, sazonadas con sal, vinagre, aceite, especias y hierbas; y por supuesto la mozzarella, de la que muchos dicen que es la mejor de Italia. Para los amantes del pescado, en esta tierra, con 800 kilómetros de litoral bañado por dos mares, hay para todos los gustos. Entre los mejores vinos de Puglia se encuentran: Primitivo di Manduria, Nero di Troia, Salice Salentino, Negroamaro del Salento, Moscato di Trani.
Además de un extenso litoral de playas paradisiacas, suaves paisajes de olivares, trigales y viñedos, y una sabrosa gastronomía local, Puglia posee un patrimonio artístico y arquitectónico extraordinario. No te pierdas esta ruta en coche por La Puglia, en el sur de Italia. Para información y reservas: Ver la ruta