El vino da nombre a La Rioja. ¿será al revés? Constituye la base de la riqueza y un referente de su cultura, ¡toda la región esta regada por él!. Las viñas cubren un suelo famoso por sus caldos. Sus prestigiosos vinos y la historia que se ha escrito en sus monasterios han hecho de esta tierra un país de marca.

Por la ruta jacobea: Logroño, Nájera, San Millán de la Cogolla y Santo Domingo de la Calzada

Logroño es la animada capital de La Rioja, una ciudad de cómoda y aseada planta que conserva, junto al Ebro, un interesante núcleo histórico muy ligado a la ruta jacobea. El Camino de Santiago entra a la ciudad por el viejo Puente de Piedra y atraviesa el Casco Antiguo hasta la Iglesia de Santiago que tiene a sus pies una fuente para el peregrino y un curioso juego de la oca gigante con representaciones de todos los hitos principales del camino. Siguiendo su trazado (las marcas con las conchas amarillas y las flechas son fáciles de seguir) se llega a la Plaza del Parlamento, donde se encuentra el Parlamento de La Rioja. Cerca de allí se encuentra la Puerta del Revellín, antigua puerta de la ciudad orientada a Finisterre por la que los peregrinos abandonaban Logroño de camino a Navarrete. Entre los muchos monumentos religiosos que encontraremos en nuestro deambular por la ciudad, destacan los templos de Santa María la Redonda, la concatedral de Logroño, del siglo XV pero ampliada en el XVIII, con su magnífica fachada esculpida y sus torres gemelas, la Iglesia de San Bartolomé, con su monumental portada del siglo XIII y cuya torre formaba parte de la línea defensiva de la ciudad, y Santa María de Palacio, con una torre octogonal rematada por una aguda flecha del gótico primitivo del XII; dentro de la iglesia destaca el retablo mayor y un hermoso claustro parcialmente gótico.
Las iglesias y las casas nobles del casco antiguo se combinan muy bien con los parques urbanos (Parque del Ebro y Paseo del Espolón) y, también, con edificios más vanguardistas como el propio Ayuntamiento, obra del arquitecto Rafael Moneo. Para comer, paramos en el Asador Casa Emilio que, en pleno centro de la ciudad, pondrá en contacto al visitante con la cocina riojana. La Calle del Laurel, uno de los lugares más visitados no sólo de la ciudad, sino también de toda La Rioja, es otra excelente opción para probar la gastronomía popular de la zona.

Partimos rumbo a Nájera, a 29 kilómetros por la A-12. La ciudad es una parada importante en el Camino de Santiago gracias al monasterio de Santa María la Real, su monumento más emblemático. El cenobio, levantado sobre un primitivo monasterio románico, se edificó entre 1422 y 1453, y fue completado en el siglo XVI. El claustro bajo de los Caballeros es obra del gótico tardío, célebre por las tracerías renacentistas de sus arcos con un rico repertorio iconográfico. En la monumental iglesia de tres altas naves se conserva el sepulcro de doña Blanca de Navarra, una de las mejores piezas de escultura románica con un pantocrátor en la tapa del sarcófago. También sobresale el soberbio Panteón Real de la dinastía navarra del reino de Nájera, a los pies del templo, y el Coro alto, con espléndida sillería hispanoflamenca. Atención a las figuras grotescas talladas en las misericordias y brazales de los sitiales del coro.

Desde aquí tomaremos un pequeño desvío, que muchos peregrinos hacen incluso a pie, para visitar los Monasterios de Suso y Yuso en San Millán de la Cogolla, Patrimonio de la Humanidad por ser el lugar donde se han encontrado las primeras palabras escritas en castellano antiguo y en vascuence. Ambos son considerados Patrimonio de la Humanidad. El monasterio de Suso, o de arriba, está colgado en la ladera de la montaña. Esta joya de la arquitectura prerrománica no parece acomodarse a ninguno de los cánones arquitectónicos habituales: extraña planta que gira para adaptarse a la roca; grandes aleros con modillones de factura califal; bóvedas nervadas y arcos de herradura que denotan una impronta mozárabe mezclada con elementos prerrománicos. Excavadas en la peña se conservan las tres cuevas del cenobio primitivo; en la del centro, un sarcófago tardo-románico representa a san Millán con ropas sacerdotales visigóticas. Yuso, de otro lado, alberga las reliquias de san Millán. Del monasterio románico primitivo no queda nada. El complejo actual es obra renacentista del siglo XVI de imponente factura. En su interior, junto con una notable biblioteca, destacan joyas tales como la arqueta que contenía las reliquias de san Millán y los marfiles románicos que la adornaban. San Millán de la Cogolla es un lugar privilegiado, no sólo por si importancia histórica, sino también por su belleza paisajística.

A 25 kilómetros por la LR-206 y la N-120, llegamos a Santo Domingo de la Calzada, localidad que clausura nuestra jornada de ruta jacobea. Toda la ciudad está construida por y para el Camino de Santiago, desde el antiguo Hospital de Peregrinos que hoy es Parador nacional hasta, por supuesto, su magnífica Catedral, que posee en su interior la prueba viva de una famosa leyenda medieval en la que cantó una gallina después de asada. Aun se puede oir cantar al gallo y la gallina en la Catedral, así como conocer al completo la leyenda.
A un paso de Santo Domingo de halla la villa de Ezcaray, con uno de los templos de la cocina riojana en los fogones de Francis Paniego en el Echaurren. Es la mejor opción para cenar.
Por la LR-11 partimos hacia Haro, localidad que nos acogerá en nuestras tres noches de estancia.

Por la cultura del vino recorriendo Haro, Briones, San Vicente de la Sonsierra y Laguardia

Haro es el gran centro vinatero de La Rioja y una población señorial donde destacan el Palacio de Paternina o de Beldaña, la iglesia de Santo Tomás y la basílica de Nuestra Señora de la Vega, entre otros palacios y casa nobles. Pero la mayoría de visitantes acuden raudos al barrio de la Estación para visitar las bodegas. Son tantas y de calidad tan excepcional que se hace complicado reseñar sólo una. La de López de Heredia Viña Tondonia es la más antigua del lugar aunque en los últimos años ha sido rediseñada por la experta mano de la arquitecta iraquí Zaha Hadid. Bodegas Rioja Santiago o La Rioja Alta son otras excelentes opciones. Próximo al barrio de la Estación se halla el Museo del Vino. En sus salas se narra la historia del cultivo de la vid en La Rioja desde tiempos de los romanos.

Aprovechando los días en Haro, se hace absolutamente imprescindible comer o cenar en el Restaurante Casa Terete (Lucrecia Arana 21.Tel. 941 310 023), toda una institución en cuanto al cordero se refiere. Se accede al local por lo que parece la entrada de una carnicería. El salón no tiene pretensión alguna pero la calidad del asado no tiene comparación. Alternativamente, disfrute de pinchos y tapas de alto nivel realizando el típico recorrido de la Herradura, un semicírculo que parte de la plaza principal de la ciudad y regresa a ella tras pasar por una gran cantidad de locales muy animados.

A sólo 8 kilómetros de Haro, se halla la bonita localidad medieval de Briones. Sus paisajes están definidos por tres grandes protagonistas: La Sierra de la Demanda, con sus nevadas cumbres, que los enmarca por el Sur, la sierra de Cantabria al norte y el rio Ebro sobre cuyo suave y ondulado curso la villa es un espléndido mirador. En su interior, joyas arquitectónicas como la Casa Palacio de los Marqueses de San Nicolás o la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción. Pero el mayor atractivo de la villa radica en el inigualable Museo de la Cultura del vino Dinastía Vivanco (Carretera Nacional 232, Km 442, Tel. 902 320 001 – 941 32 23 33; Horario: Museo – martes, miércoles, jueves y domingo de 10:00 a 18:00 y de 10:00 a 20:00 los viernes y sábados. En los meses de verano de martes a domingo de 10:00 a 20:00. Servicio de guía de martes a viernes a las 10:00 y a las 16:00. Catas – los sábados iniciación a la cata a las 12:00 y a las 17:00. Catas especiales a convenir), el mejor del mundo dedicado exclusivamente a temas enológicos. En sus más de 4.000 metros de exposición podremos disfrutar de todo lo que el vino ha legado a la cultura y al arte en un recorrido que nos llevará desde los antiguos egipcios hasta modernos Picassos, conociendo, además, los métodos de elaboración, el transporte, el embotellado o la crianza en barricas. Este museo ofrece también cursos de cata, tienda especializada y restaurante. Para catas y visitas guiadas consultar cupo y disponibilidad con antelación.

A sólo 4 kilómetros de Briones por la LR-210 se halla San Vicente de la Sonsierra, copado de lagares rupestres donde se pisaba la uva y guardaviñas que servían de refugio y almacén de herramientas. También aquí se encuentra la única iglesia templaria de La Rioja: Santa Maria de la Piscina. A 17 kilómetros por la A-124, llegamos a Laguardia-Biasteri, en la Rioja alavesa, una de las zonas donde se ubican algunas de las bodegas vinícolas más prestigiosas. Este bellísimo pueblo, amurallado en buena parte, conserva su diseño medieval, con las murallas cubiertas con piedra de sillería, palacios y casonas góticas, renacentistas y barrocas. Y bajo todo el entramado monumental se halla la Laguardia subterránea, la que atesora las bodegas con los caldos que producen las viñas que rodean la población. Buscando la estela de la arquitectura más vanguardista, en Laguardia sobresale la Bodega de Ysios, diseñada por Santiago Calatrava. En contraposición, la bodega El Fabulista. Imprescindible reserva previa) se erige en Laguardia como la mayor bodega soterrada. Situada bajo el palacio de los Samaniego, hoy oficina de turismo, esta bodega continúa elaborando sus vinos de forma artesanal.
Otra opción interesante para los más atrevidos es practicar algún tipo de deporte de aventura entre viñedos. Las hay de todo tipo: piraguas por el Ebro, globo sobre las viñas, paseos a pie, en bici o a caballo. Riojaventura lo hacen posible.

Dinosaurios y civilizaciones antiguas en Enciso, Calahorra y Cervera

Esta nueva etapa, la dedicaremos a conocer las culturas ancestrales que dejaron su huella en La Rioja. De buena mañana ponemos rumbo a Calahorra, la antigua Calagurris, una importante ciudad del Imperio romano en Hispania situada a 96 Km. De aquella época quedan vestigios en el Paseo del Mercadal. Ciudad monumental, entre sus edificios más emblemáticos destacan la Catedral, a orillas del río Cidacos y custodiada por el palacio Episcopal y el Paseo de las Bolas, la iglesia de Santiago, y el santuario de la Virgen del Carmen, al otro lado del río, en el camino que desemboca en el puente romano. Merece la pena también un paseo por la antigua judería. No podemos abandonar la ciudad sin probar, en uno de sus excelentes restaurantes, la verdura calagurritana en cualquiera de sus formas, desde la más tradicional a la nueva cocina. El restaurante del Hotel Ciudad de Calahorra es una buena opción.

Desde Calahorra merece la pena desplazarse a Alfaro, a 36 kilómetros por la E-804 / AP-68, donde una enorme cantidad de cigüeñas llamarán nuestra atención. En la colegiata de Alfaro se encuentra la mayor colonia de cigüeña blanca de Europa. En el centro de interpretación de la Reserva Natural de los Sotos del Ebro nos explicarán por qué estas cigüeñas han elegido La Rioja para pasar la mayor parte del año y conoceremos la riqueza natural de esta zona riojana. Siguiendo el curso del río Alhama desde Alfaro, a 33 kilómetros, se llega a Cervera, la capital de la Sierra oriental riojana. Desde allí se accede a Contrebia – Leukade, un yacimiento arqueológico de gran interés en un asentamiento celtíbero.

A 59 kilómetros por la LR-123 y la LR-115 se llega a Enciso, cuyo Centro Paleontológico es el punto de partida ideal para conocer los yacimientos de huellas de dinosaurios. El paisaje rocoso de Enciso, especialmente al atardecer cuando el cielo se vuelve rojizo, transporta a miles de años atrás, cuando esta zona era una laguna arcillosa y los dinosaurios paseaban por sus orillas en busca de agua y alimento.

Bodegas de vanguardia en Elciego

Hemos reservado para el último día una de las bodegas más famosas de los últimos tiempos, como colofón a nuestro periplo por la cultura del vino. Tomamos camino a Elciego, la población donde se dice que nació el Rioja. Y lo hizo de la mano del Marqués de Riscal. Sus bodegas Vinos de los Herederos del Marqués de Riscal, se han convertido en la Ciudad del Vino. En la creación de esta “ciudad” ha tenido mucho que ver el prestigioso arquitecto Frank Gehry. El proyecto inicial sólo tenía que ser una cubierta para las bodegas centenarias, pero creció hasta convertirse en un complejo que abarca las viejas bodegas (1858), un spa de vinoterapia, un restaurante y un hotel espectacular. El sello inconfundible de Gehry, tan conocido gracias al Museo Guggenheim de Bilbao, se muestra en las placas de titanio que parecen ondear al viento sobre el edificio del hotel.

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