Dijo el poeta austriaco Hermann Bahr que Salzburgo siempre es bonita pero no le hacía justicia. Cuando llega el frío y florecen los mercadillos navideños, su belleza engrandece.

El verano ha sido largo y el otoño ya ha dado todos sus frutos. El invierno, con su dulce manto de nieve, llama a la puerta de Salzburgo para quedarse. Trae consigo la promesa de un paisaje encantador, de postales de ensueño y de interminables momentos cargados de magia. La que fuera ciudad natal de Mozart y lugar de residencia de la familia de la emperatriz Sisi, la ciudad bañada por el río Salzach y coronada por la imponente fortaleza medieval de Hohensalzburg, se vuelca en la celebración del Adviento.

A finales de noviembre aparecen los mercadillos navideños por doquier para ofrecer al visitante lo mejor de la artesanía tradicional austriaca y sus más preciados manjares. En el histórico mercado de Navidad de las plazas de la Catedral y de la Residencia, cuyos orígenes se remontan al siglo XV, se puede encontrar todo tipo de regalos: desde arreglos de mesa y decoración para el árbol hasta entrañables juguetes de madera, figuritas del belén, calcetines elaborados con auténtica lana de oveja o increíbles caramelos y especiados dulces, mientras el olor a vino caliente inunda las calles.

También la plaza Mirabell, los patios del palacio de Hellbrunn, del Sternbräu, escondido entre las calles Getreidegasse y Griesgasse, y de la fortaleza Hohensalzburg tienen sus mercadillos, llenos de casitas de madera románticamente iluminadas y repletas de arte navideño. Uno de los más apreciados es el de St Leonhard, a los pies del monte de Untersberg, que destina todas sus ganancias a obras de beneficencia.

Si viajas a principios de diciembre, no te extrañe cruzarte por la calle con un numeroso grupo de seres diabólicos con máscaras de madera, cencerros, cuernos y cubiertos por pieles de cabra: se trata de los tradicionales pasacalles de Krampus y Perchten. El primero viene para castigar a los niños malos; mientras que Perchten es el portador de la buena suerte.
Si prefieres una atmósfera menos infernal, casi celestial, acércate a escuchar los Cantos de Adviento en el Festspielhaus o los conciertos en diferentes iglesias de la ciudad.

También podremos descubrir los orígenes del famoso villancico Noche de Paz; estrenado por su autor, el ciudadano de Salzburgo Joseph Mohr, en la cercana ciudad de Oberndorf tras las guerras napoleónicas.

Para más información consulta nuestra ruta Mercados navideños de Salzburgo.