Sicilia es sinónimo de Mediterráneo, de tierra caliente, en la que culturas de los cuatro vientos se fusionan. Sicilia tiene de todo, posee el único volcán en activo del continente europeo, el Etna; joyas arqueológicas con un increíble patrimonio griego, romano, normando, renacentista y barroco; paisajes naturales de una intensa belleza, y especialidades gastronómicas para disfrute del paladar.

Separada del resto de Italia por el estrecho de Mesina, Sicilia, la isla más grande del Mediterráneo, ha guardado celosamente su identidad a través de los siglos. Fenicios, griegos, romanos, bizantinos, árabes, normandos, y españoles, dejaron aquí sus huellas, convirtiéndola en un floreciente crisol cultural del que son testigos sus magníficos monumentos, las costumbres y el carácter de sus gentes.

La ruta en coche por Sicilia puede comenzar en Palermo, la capital de la isla, una ciudad fascinante por su mestizaje cultural. En ella los edificios normandos conviven con hermosas fuentes de estilo florentino o con la exuberancia del mejor barroco italiano, representado en sus innumerables iglesias. Los amantes de la historia y la arqueología no pueden dejar de visitar el Museo Arqueológico, donde se conserva una parte importante del pasado de Sicilia. Pero cuando el cansancio haga su aparición, nada como disfrutar de las aguas del Mediterráneo en la preciosa playa de Mondello, subir al Monte Pelegrino para admirar las vistas de la ciudad o acercarse al tranquilo pueblo de Monreale, en cuya catedral se conservan extraordinarios mosaicos medievales. Muy cerca Érice uno de los pocos pueblos típicamente medievales de Sicilia.

Desde Palermo el itinerario recorre la accidentada costa tirrena hasta Cefalú. La silueta de su catedral normanda, se alza sobre las casas del barrio medieval, una auténtica delicia para deambular por sus calles. Esta pequeña localidad posee estupendas playas y aún conserva el encanto de un pequeño puerto pesquero.

A medida que nos dirigimos hacia el sur y el oeste, la oscuridad de la piedra volcánica va dejando lugar a ciudades inundadas de luz con suaves pendientes al mar, Segesta, Selinunte, Agrigento y Siracusa, las colonias griegas más importantes del Mediterráneo que contribuyeron a que Sicilia fuera conocida como la Magna Grecia. Todas ellas poseen los templos, teatros y restos arqueológicos más evocadores del mundo clásico. Cerca se encuentra Piazza Armerina, con su espléndida Villa Romana del Casale, lujosa morada, donde se pueden admirar unos mosaicos únicos en el mundo romano. Ragusa y Noto, las dos ciudades símbolos del Barocco Siciliano, son las protagonistas de la próxima etapa del viaje. Ambas son apabullantes y desprenden la atmósfera del siglo XVIII en sus calles, palacios e iglesias.

La imponente imagen del volcán nos acompañará en nuestro recorrido por la costa jónica hasta llegar a Catania, una interesante ciudad reconstruida en el siglo XVIII después de que un río de lava se la tragara en 1669. Catania es un buen punto de partida para adentrarnos hacia el montañoso interior de la isla y dirigirnos hacia el monte Etna, para conocer el volcán más alto y aun activo de Europa (3.345 metros) donde podremos visitar los cráteres apagados, los famosos “Crateri Silvestri”.Durante siglos, el volcán ha creado un lugar donde naturaleza, cultura e historia se han unido para dar lugar a un sitio único en el mundo.

Muy cerca se encuentra Taormina, uno de los lugares de veraneo más elegantes de Sicilia. Construida sobre el monte Tauro, la ciudad domina dos hermosas bahías y en su centro histórico se puede pasear por sus románticas callejuelas y recoletas plazas. Pero, quizás, lo más famoso sea su Teatro grecorromano, desde donde se puede gozar de un magnifico panorama tanto del Etna como del Mar Jónico. A los pies de Taormina, esta isla tiene una de las mejores playas de la costa este de Sicilia en Isla Bella.

Sicilia es además todo un paraíso gastronómico dominado por la presencia del mar. La exuberancia y el calor de esta tierra condimentan también su cocina, que con sus especialidades expresan la pasión por la buena comida y los sabores auténticos.

La bella y eterna Sicilia, grande y bulliciosa, hechiza a todo el que pone un pie en ella.

Sigue nuestra ruta recomendada y disfruta al máximo de tus vacaciones