¿Realidad o fantasía? Al adentrarse en Los Mundos de Cristal Swarovski el visitante experimenta una extraña sensación de inusitada perplejidad. Quizás no sea oro todo lo que reluce, pero aquí todo lo que brilla deslumbra.

Hace poco más de una década el artista André Heller creó en Wattens, un precioso rincón del Tirol, la mágica guarida de un singular gigante. Basándose en la cámara de las maravillas del castillo de Ambras, un lugar que realmente existió en el siglo XVI y en el que se pretendía albergar una colección de objetos que abarcara todo el conocimiento humano hasta aquel momento, Heller diseñó en 1995 sus propias Cámaras Maravillosas.

A lo largo de dieciséis salas, con nombres tan sugerentes como Salón azul, Opacidad transparente, Edén o Luz silenciosa, arquitectos, diseñadores y artistas de todo el mundo han ayudado a crear un mundo mágico de obras prodigiosas con un único denominador común: el cristal. Sorprende ver como sus concepciones espaciales se recrean con tan preciado material para dar forma a increíbles mundos de fantasía.

La experiencia culmina visitando la prodigiosa obra paisajística que contiene el museo. Siete hectáreas y media dedicadas al mundo de la imaginación y los sueños, que embelesarán al más escéptico. Paseando por el relajante y acogedor jardín se puede contemplar desde una bella Piscina de espejo hasta un portentoso grupo de Nubes de cristal formado por unas 800.000 piezas de cristal de Swarovski.

Los más pequeños (y todo aquel que mantenga el espíritu joven) se lo pasarán en grande en la Torre de juegos, con sus cuatro trepidantes niveles unidos por redes por las que saltar, escalar y columpiarse sin más límite que la extraordinaria fachada de cristal. Los que nos estén para tantos trotes pueden probar uno de los rincones más divertidos y románticos del complejo: el Laberinto en forma de mano en la que abandonarse al dulce juego de dar rienda suelta a la imaginación.

Nuestras rutas Tirol, el sueño de los Alpes y Esplendor alpino de Austria te permitirán adentrarte en el museo Los Mundos de Cristal de Swarovski y en algunos de los rincones más atractivos de Austria.