En noviembre Albi se viste de gala para celebrar el 150 aniversario del nacimiento de Toulouse-Lautrec y el día de Santa Cecilia, a quien está consagrada su magnífica catedral.

A principios de la Edad Media la ciudad de Albi, situada en el sur de Francia, fue testigo de terribles luchas entre la Iglesia y los cátaros. Estos últimos, cuya doctrina se basaba en la oposición entre lo espiritual y lo material, defendían el retorno a la humildad del cristianismo. Fruto de aquellos cruentos tiempos son muchos de los castillos que adornan esta región y los dos principales monumentos de Albi.

Tanto el palacio de la Berbie como la catedral de Santa Cecilia se construyeron en el siglo XIII como símbolos del poder de la Iglesia y de su victoria sobre los cátaros. ¡Y vaya si lo consiguieron! Aún en la actualidad uno no puede dejar de maravillarse ante la magnificencia de ambas construcciones, que forman parte de la Ciudad Episcopal de Albi, que es Patrimonio Mundial de la UNESCO, junto con la iglesia y el claustro de Saint-Salvi y el Pont-Vieux.

El palacio de la Berbie, que fue erigido como palacio episcopal, es en la actualidad la sede del museo Toulouse-Lautrec, el pintor postimpresionista que tan bien plasmó la vida de los cabarets parisinos de finales del siglo XIX. Este año, para conmemorar su aniversario, se han programado numerosas actividades y exposiciones.

Y también en noviembre está de celebración la catedral de Santa Cecilia, un inmenso y soberbio edificio del que se dice que es la mayor catedral del mundo construida con ladrillos. Su característico color rojo proviene de las arcillas del río Tarn y es recurrente en toda la ciudad. El día 16 de noviembre es, sin duda, un excelente momento para visitarla, pues en su interior se celebra el renombrado concierto de Santa Cecilia.

Si te animas, en MyWay disponemos de una ruta que te va a encantar: Carcasona y los castillos cátaros, que finaliza en la encantadora población costera de Colliure.