¿Cómo llegar a los rincones más bellos y aparentemente más inaccesibles de Suiza? Una extensa red de trenes, trenes cremallera, teleféricos y barcos nos prestará una inigualable ayuda para acceder a esos paisajes que irremediablemente le dejan a uno con la boca abierta.

Una cómoda manera de llegar a Suiza y de desplazarse por su territorio es, por supuesto, en nuestro vehículo. Pero una vez allí, sin duda, nos apetecerá aparcarlo un rato y disfrutar del bello paisaje que el país alpino nos ofrece sin estar pendientes de la conducción. Para eso tenemos a nuestra disposición decenas de trenes panorámicos que nos brindan excelentes vistas sobre montañas, glaciares y bosques, además de trenes cremallera que reptan sin dificultad por las laderas para llevarnos a impresionantes miradores y a equipadas estaciones de montaña. Un buen ejemplo es el cremallera que nos permite acceder a la estación de Jungfraujoch, la estación de ferrocarril más alta de Europa.

Si quieres llegar aún más arriba, a la misma cima de las montañas, y ver cómo se extienden los Alpes a tus pies, ahí están los vertiginosos teleféricos que te llevarán, por ejemplo, a la cima del monte Pilatus o a la del Schiltorn. Incluso te permitirán admirar la belleza de los del los 23 kilómetros del glaciar Aletsch.

Pero quizás lo que te apetezca sea cambiar el asfalto por el agua; en Suiza también tienes diversos barcos turísticos entre los que escoger y surcar las aguas de, por ejemplo, el lago Lemán. Además, no olvides que los transportes públicos de este país se caracterizan por su puntualidad, limpieza y seguridad.

Un dato útil: con el Swiss Pass obtendrás importantes descuentos en toda la red de transportes públicos, ya sea en los espectaculares trenes cremallera, en los barcos o en los trayectos urbanos. Y también podrás visitar gratis más de 470 museos del país.