Esta ruta enoturística y gastronómica en coche por el sur de Cataluña, nos hará descubrir un paisaje donde viñedos y olivos, combinados con el azul del Mediterráneo, son los protagonistas. En el Penedès, Priorat y Delta del Ebro encontraremos los ingredientes visuales y gustativos que cualquier viajero quisiera vivir como experiencia única, en una ruta turística en coche por Cataluña.

Esta ruta en coche nos llevará a descubrir el sur de Cataluña, una zona que se caracteriza por la combinación perfecta de viñedos que armonizan un paisaje en el que destacan poblaciones amuralladas como Montblanc y monasterios que, en el caso de Poblet, es el mayor habitado de la orden del Cister en toda Europa. Escuchar a la comunidad entonando el gregoriano en la grandiosidad de un templo gótico o ver las estrellas del nítido cielo de Poblet, son experiencias irrepetibles, lo mismo que enfundarse el neopreno y penetrar en la Cova de la Font Major en l’Espluga de Francolí, en busca de un barro reparador.

Pero estamos en tierra de vinos y aceites para lo cual debemos preparar nuestro paladar ya que cruzaremos cuatro D.O de vino y tres de aceite. Quedarnos con el paisaje sería muy simple. Lo recomendable es visitar algunas bodegas que las hay de concepción moderna como Vilarnau, Torelló y Juvé & Camps, por citar sólo algunas y verdaderas catedrales modernistas como las que alojan las cavas de Codorniu o las cooperativas de Gandesa y Pinell de Brai en la Terra Alta, el paisaje que enamoró un joven Picasso.

Para vivir experiencias únicas de enoturismo hay que enfundarse el mono de trabajo y participar en la vendimia o en una cata a ciegas. El premio es una botella de vino de calidad. También sumergirse entre los hollejos que dejan una piel tersa y suave, programas que ofrecen diversos hoteles con spa.

En las tierras de la Senia y Ulldecona en particular, se encuentra la mayor concentración de olivos milenarios de Europa. Cuentan que fueron traídos por los romanos y hay uno en particular que tiene 1700 años de antigüedad. Si el aceite es de una calidad excepcional, más interesante puede ser abrazarse a su tronco retorcido por la energía que transmite, aunque para ello hagan falta varias personas.

Finalmente el Delta del Ebro nos proporcionará un paisaje totalmente distinto. Horizontes infinitos donde se pierde nuestra vista y campos enmarcados donde crece el arroz, una combinación perfecta entre el aprovechamiento humano y el espacio protegido en el que anidan cientos de aves acuáticas. Es el paraíso para los amantes del birdwatching, para los que quieren utilizar la bicicleta y también, para los que buscan playas solitarias. La gastronomía de la región aporta recetas originales como la anguila ahumada, el arrossejat y también buenos mariscos como los langostinos de Sant Carles de la Ràpita. Una experiencia única es acercarse hasta una batea y consumir las ostras recién sacadas del mar acompañadas de una copa de cava. Será el colofón de la mejor ruta enogastronómica por Cataluña que podamos vivir.

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