Imagínese un campo tapizado de azul hasta el horizonte y un perfume intenso de mil flores de lavanda que impregna toda una región. Caminos salpicados de iglesias románicas y castillos, y pintorescos pueblos de callejuelas adoquinadas que cada mañana cobran vida. Así es la Provenza, que con su encanto, su luz y sus colores ha seducido desde hace siglos a todo tipo de creadores.

Un viaje que conviene recorrer en el momento preciso, en las últimas semanas de junio y primeras de julio, cuando se da el máximo de horas de sol y los campos estallan de de un color lila intenso con la lavanda en flor. Es la época en la que las espigas de lavanda, una de las más apreciadas hierbas aromáticas de todo el mundo, se abren para cubrir el paisaje de un lila intenso y el aire de un perfume suave y profundo.

El paraíso está a la vuelta de la esquina. En concreto, en el sur de Francia. Les proponemos un viaje a la Provenza, un destino idílico para el viajero, que puede disfrutar de una región que guarda tesoros que han permanecido intactos con el paso del tiempo… Aviñón, que fuera sede del Papado de la Iglesia Católica durante 70 años, es una ciudad encantadora donde destaca su Palacio y su conocido Puente de Aviñón o de San Benezet, como reza la canción. O hermosas ciudades como Aix-en-Provence y Arlés, que inspiraron las obras de Cézanne y Van Gogh.

Tras la inmersión en los dominios papales llega el momento de perderse en el Luberon, una comarca montañosa que tiene el aroma y el color de la lavanda. Aquí nace el río Sorgue de forma casi mágica, con un caudal que varía sin relación alguna con la estación o las lluvias. Pero la imagen más espectacular de la comarca se localiza en el emplazamiento de la abadía de Sénanque. A los pies de esta construcción cisterciense del siglo XII se despliega un campo de lavanda que todavía hoy cultivan los monjes y que después convierten en jabón, miel o dulces de color violeta y aroma intenso.

Los campos provenzales son recomendación forzosa, como también lo es el pequeño pueblo de Les-Baux de Provence, encaramado en un promontorio y presidido por una ciudadela medieval derruida. La historia también se hará presente en Saint-Rémy-de-Provence, donde el olor a lavanda, hierbaluisa y romero envuelve el aire y acompaña la visita a la casa donde nació Nostradamus, el Museo de los Aromas y las ruinas arqueológicas romanas y galas. Concluye así un recorrido dirigido al goce y deleite de los sentidos, donde el arte y la historia se funden con hermosos paisajes y el perfume a lavanda. Aquí se puede soñar.

Para más información consulte nuestra ruta Aromas de Provenza