El Loira, con algo más de mil kilómetros de longitud, es el río más largo de Francia. Pero si hay una zona especialmente mimada por este río es el corazón del país: el Valle del Loira, también conocido como el Jardín de Francia, donde se erigen cerca de cien castillos. A sus alrededores resaltan jardines fastuosos, viñedos que producen algunos de los mejores vinos del mundo y ciudades que custodian valiosos tesoros arquitectónicos.

Dada su espectacularidad, no es de extrañar que el valle haya sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En una distancia de 280 kilómetros, desde Sully-sur-Loire (Loiret) hasta Challonnes-sur-Loire (Anjou), el viajero tiene la oportunidad no sólo de contemplar numerosos monumentos, sino también de adentrarse en la vida cotidiana de varias importantes ciudades, en la reputada gastronomía francesa y en su portentosa vinicultura.

Prepárate a disfrutar de una visita activa recorriendo el Valle del Loira en bicicleta, participando en múltiples exposiciones, acudiendo a festivales, espectáculos de teatro, de fuegos artificiales o conciertos… Los castillos son espacios vivos que se grabarán para siempre en tu mente. Además, en 2015 se celebra el V aniversario del reinado de Francisco I, cuyo fervor y entusiasmo por el arte se ve reflejado en dos atrevidas construcciones como los castillos de Chambord y Blois y por su amistad con Leonardo da Vinci.

Se puede recorrer el Loira en Bici, por una inmensa ruta turística para bicicletas de 800 kilómetros que atraviesa las regiones Centro-Valle del Loira y País del Loira. La ruta, que une Cuffy (a la altura de Nevers) con Saint-Brevin-les-Pins (enfrente de Saint-Nazaire), se puede recorrer en un paseo o en etapas, durante 10,50 o más kilómetros. Se puede encontrar información sobre esta ruta o sobre las actividades programadas en los castillos del Valle del Loira en su web.

Contemplar el impresionante patrimonio arquitectónico del Valle del Loira, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, traslada al viajero a los tiempos del Renacimiento y de la Ilustración, cuando se pensaba y construía a lo grande, en un noble afán de ensalzar el espíritu humano. Siguiendo el curso del río es recomendable pararse en Blois para contemplar el castillo y su magnífica escalera renacentista, y en Chambord para admirar el más grande de los castillos franceses. Prepara la cámara para captar la curiosa mezcla de clasicismo italiano e imaginería medieval de esta soberbia construcción reflejada en el agua. Aunque algo más austero, Cheverny es uno de los palacios más elegantes del valle gracias a su mobiliario del siglo XVII y a sus jardines surcados por canales y ornados con cedros. A los admiradores de Tintín les gustará saber que Hergé, autor del célebre cómic de Tintín, se inspiró en él para crear el castillo de Moulinsart, la residencia del capitán Haddock.

La ruta en coche por el Valle del Loira nos conduce ahora hasta el castillo gótico de Chaumont-sur-Loire, con sus característicos torreones de pizarra negra, foso y puente levadizo; que ilustra a la vez la arquitectura defensiva de la época gótica y la ornamental del Renacimiento. Desde aquí nos dirigimos a Amboise, una población con tejados de pizarra y flores en las ventanas, en cuyo castillo reposan los restos de Leonardo da Vinci, el más relevante de sus ilustres huéspedes.

Después de recorrer un paisaje de colinas regadas de viñedos aparece el que está considerado como el más bello de todos los castillos franceses, Chenonceau, conocido como castillo de las Damas. Un paseo bordeado de enormes plátanos conduce hasta el mismo edificio, que reposa sobre el río.

La ruta en coche por el Valle del Loira alcanza en Tours uno de sus momentos álgidos. Ciudad de Arte y de Historia, fue capital de Francia con Luis XI, cuyo castillo de Plessis, puede admirarse en La Riche. La esbelta catedral de Saint Gatien, que todavía conserva parte de la estructura del siglo XII; el edificio del Ayuntamiento y la plaza medieval de Plumereau, con sus coloridas casas del siglo XV decoradas con vigas de madera, son algunas de las maravillas de esta histórica urbe. En Villandry se puede pasear por uno de los mejores ejemplos de jardín francés, pues el castillo está rodeado por cuidados parterres y setos minuciosamente recortados.

Al llegar a Langeais has de cruzar el puente levadizo de una preciosa fortaleza medieval del siglo X en la que residió, entre otros, Ricardo Corazón de León. También el castillo de Loches, tristemente convertido en ruinas, veló el sueño del monarca inglés.

El punto final de este recorrido por los majestuosos castillos franceses lo pone el de Ussé, una de esas edificaciones que parecen haber sido construidas con pequeñas y delicadas piezas de algún juego infantil. Dicen que Perrault se inspiró en él para situar la historia de La Bella Durmiente y que Disney lo emuló en sus películas. Y es que la fantasía que rezuman sus almenas y sus alargados ventanales góticos desborda la imaginación de cuantos lo contemplan.

Ruta publicada en la Guía Viajar en libertad por Europa. 30 rutas imprescindibles en coche, Barcelona: Alhenamedia. My Way Rutas en coche.