Las vides soleadas y el perfume de los fragantes limones que crecen en los acantilados del sur de Italia evidencian las bondades del clima de la región. Luego, Nápoles le presta la solidez de sus fortalezas, el color de su vida local y el honor de ser la creadora de uno de los platos más internacionales: la pizza. Más adelante, Pompeya y el Vesubio le añaden una pizca de tragedia y un mucho de admiración. Capri le da exclusividad. Positano y Amalfi, belleza sin discusión. Sus playas, la calma.

Fundada por los griegos, Nápoles tiene en el tenor Enrico Carusso y en la pizza sus dos iconos más internacionales. Claro que este plato no sabe igual en la ciudad que lo inventó, y mucho menos si se toma en algún local de la vía de Sta. Lucia o en el restaurante Trianon de via Colletta, el favorito de Vittorio de Sicca.
El puerto se ve dominado por la mole del Castel Nuovo o Maschio Angioino, erigido por los Anjou y remodelado por los aragoneses, como demuestra la entrada del Arco del Triunfo, que honra a Alfonso V de Aragón. A sus pies, la Piazza de Trento e Trieste cierra uno de sus lados con el mayor teatro de ópera de Italia, el San Carlo. Enfrente, la galería cubierta Umberto I rivaliza con la de Milán. En la catedral se encuentra la capilla de San Genaro, fuente de devoción gracias a la sangre del santo, que se licua tres veces al año.

Pompeya es, después de la propia ciudad de Nápoles, el gran atractivo del sur de Italia. A poco más de 20 Km. de la capital por la A3, Pompeya inquieta porque sus calles adoquinadas no dan la impresión de estar paseando por lo que entendemos como ruinas. Es como si sus habitantes hubieran abandonado la ciudad minutos antes. El sistema de alcantarillado y las conducciones de agua hablan de la técnica y el refinamiento de los romanos, pero aún resultan más excepcionales los frescos que decoran las Termas Stabianas o el Lupanaro, un burdel decorado con pinturas tan vívidas que avergüenzan a más de uno.

Otra ciudad sepultada por las iras del Vesubio es Herculano. Menos famosas pero igual o mejor conservadas que Pompeya, no decepcionan.

Si la visita de la ruinas de Pompeya y Herculano no colman nuestra ansia de aventura, a buen seguro que una excursión a la cima del Vesubio lo hará. En sus laderas, como si el humo que sale del cono no significara nada, se extienden residencias y campos de vid, con cuya uva se elabora el escaso vino Lacrima Cristi. El ascenso se efectúa en coche hasta los mil metros de altura, desde donde hay que andar un buen trecho hasta el cráter, a 1.158 metros. También se puede tomar el telesilla desde Torre Annunziata.

Y ahora es el tramo del viaje de los que hacen disfrutar a los amantes de las carreteras sinuosas encaramadas en paredes junto al mar. Sólo son 76 Km. los que distan de Nápoles a Amalfi, pero seguro que nos detendremos más de una vez a tomar fotografías. Amalfi es la más antigua de las repúblicas marineras y disfruta de un núcleo medieval pintoresco que en ocasiones recuerda una kasbah árabe. Tras visitar el Duomo del siglo IX, hay que tomar un vino Sammarco de aperitivo, típico de la zona. También merecen un alto Ravello, con las vistas más espectaculares de la costa en la Villa Cimbrone y el exclusivo Positano, pequeño centro turístico de casas blancas. El film “Una casa en la Toscana” se rodó en parte en sus calles..

La exclusiva isla de Capri es accesible en barco desde Sorrento, Positano, Amalfi o Nápoles. Emperadores romanos como Tiberio y Augusto fijaron aquí sus residencias. Sus villas se pueden visitar, pero lo que atrae al turismo como un imán es, sin duda, la célebre Grotta Azzurra o Gruta Azul, así llamada por los efectos combinados de la luz y el agua del mar. Tras la visita, es posible bañarse junto a los farallones de roca o tomar el telesilla de Anacapri al monte Solaro, punto más elevado de la isla y excelente mirador.

Para concluir nuestra ruta por la región, dejando atrás la Costa Amalfitana y Salerno encaramos la carretera 518 hacia las ruinas de Paestum, dominadas por tres templos dóricos que se encuentran entre los mejor conservados de la Grecia antigua. Fundado en honor de Poseidón.

Llegados al final, entenderemos por qué a este tramo de la Costa Amalfitana, se la reconoce como un pedazo de paraíso a orillas del Mediterráneo, declarada por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad. No te pierdas nuestra ruta en coche por Nápoles y la Costa Amalfitana, ¡ te va a encantar!