Pese a la magnificencia de sus paisajes y sus montañas, Suiza es un país de pequeñas dimensiones. Sus ciudades, elegantes y cosmopolitas, son fácilmente abarcables a pie y ofrecen una amplia oferta histórica, cultural y gastronómica. Cuando llega el Adviento, un cielo limpio lleno de estrellas, música de villancicos de fondo y los mercadillos navideños repletos de ricos dulces y figuras del pesebre, luces de colores, y adornos tradicionales…, se extiende por las tierras suizas y un halo de romanticismo lo inunda todo.

¿Por qué quedarse en casa teniendo la oportunidad de viajar hasta aquí y disfrutar de sus tradicionales mercados navideños, de su gastronomía y de una colección de ciudades de cuento?
Desde mediados de noviembre y al son de los tradicionales villancicos, los mercadillos navideños suizos nos devuelven la magia, los buenos deseos, la ilusión por disfrutar de estas entrañables fechas y se convierten en punto de encuentro donde disfrutar de aromas y manjares exquisitos y una atmósfera repleta de alegría. Las calles y plazas de Zúrich, Basilea, Lausana y Montreux, acogen algunos de los Mercadillos navideños más bonitos de Europa, donde se guardan las tradiciones más hermosas. La compra de los regalos navideños se convierte en la excusa perfecta para vivir y sentir el encanto de esta colección de rincones de cuento. ¿Nos acompañas a descubrirlos?

 


Zúrich: Navidades de ensueño a los pies de los Alpes

Con las cumbres nevadas de los Alpes de fondo, el encanto de su lago, los conciertos de Adviento, las calles llenas de adornos tradicionales y miles lucecita de colores que envuelven la ciudad… Zúrich es la imagen y la magia de la Navidad.
Los mercadillos navideños dotan a Zúrich de su aire más romántico, especialmente el que se celebra en el casco antiguo, en el barrio de Niederdorf; aunque los más conocidos son el Christkindlimarkt, ubicado en la estación Central y que presume de ser el mercadillo navideño cubierto más grande de Europa; y el de Werdmühleplatz, de obligada visita por culpa del Singing Christmas Tree, un escenario para conciertos con forma de árbol de Navidad donde los mejores coros de la región interpretan clásicos navideños.
A los pies de la Ópera se levanta el pueblecito navideño (Wienachtsdorf), el mercadillo más original, formado por un centenar de casetas. Aquí se pueden encontrar auténticos tesoros de diseño fabricados a partir de materiales reutilizados.
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Basilea, la capital de la Navidad

Una ciudad tan encantadora, histórica y a la vez vanguardista como Basilea adquiere un nuevo brillo con la llegada del Adviento. La magia, la luz y los aromas navideños se cuelan por las calles del casco antiguo y se detienen en algunas de sus plazas principales, donde se alzan sus mercadillos. Y es que Basilea presume de ser la localidad de mayor tradición navideña de Suiza y su mercado de Adviento uno de los mayores y más hermosos del país.
Entre las plazas Barfüsserplazt y Münsterplatz se extiende un conjunto de 180 pequeñas construcciones de madera que recuerdan a las casas suizas más tradicionales, que albergan auténticos tesoros en forma de regalos. En el centro de la hermosa plaza de la Catedral se alza un gran árbol de Navidad bellamente decorado por Johann Wanner, una selecta tienda de decoración navideña.
Con 40 museos en 37 kilómetros cuadrados, está considerada como la capital cultural del país. Una cultura que impregna en estas fechas también su hermoso centro histórico y sus calles, en las que la arquitectura de vanguardia y firma se ha hecho un hueco. Herzog & de Meuron, Mario Botta, Renzo Piano o Richard Meyer han dejado aquí su impronta, por destacar algunos ejemplos. Basta un paseo por las calles de su casco antiguo para descubrir algunos de los edificios del siglo XV mejor conservados de Europa, lugares marcados por el espíritu de nuestro tiempo como el Museo de las Culturas o la fuente Tinguely entre otros, y por supuesto modernas boutiques de diseño..
Y es que la Navidad en Basilea es una época para sibaritas, intelectuales, familias con niños… que se ilusionan con el encanto de los tradicionales mercados navideños y disfrutan ante los numerosos conciertos y exposiciones temporales pensados exclusivamente para estos días. Sin duda, una excusa perfecta para visitar una ciudad que en estas fechas se viste de fiesta.
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El lago Lemán: de Lausana a Montreux

El triángulo formado por Lausana, Montreux y el lago Lemán crea un espacio que, al llegar el Adviento, se llena de magia y encanto. De fondo, las montañas nevadas de los Alpes conforman un paisaje de cuento y nos animan a subir a dos mil metros de altura para descubrir el mismísimo hogar de Papá Noel y convertir nuestros sueños en realidad.
La magia inunda Lausana cuando se instala el mercadillo de Navidad cubierto en la plaza de St-François. Aquí es fácil contagiarse del espíritu navideño con la música de los villancicos de fondo, las casetas de madera llenas de adornos, regalos y dulces tradicionales, y el olor a vino caliente,. En otra plaza, en la de Pépinet, la artesanía acapara otro mercadillo que tampoco hay que perderse. Ambos enclaves despiden aroma a salchicha de col con puerro gratinado, una sugerente delicia.
En Montreux el auténtico protagonista es Montreux Noël, un espectacular mercado que rebosa vida y propuestas para toda la familia. Emplazado a orillas del lago Lemán, acoge una colección de típicas casas de madera al más puro estilo suizo. Los tres primeros fines de semana de diciembre, Montreux Noël traspasa las murallas del castillo de Chillon, donde trovadores, artesanos, y comerciantes nos trasladan a la Navidad del siglo XIV.
Desde el centro de Montreux, un tren cremallera nos conduce montaña arriba hasta Rochers-de-Naye para disfrutar de algunas de las vistas más bellas de Suiza y descubrir un auténtico mundo de ilusiones pensado para los más pequeños, quienes acabarán descubriendo, sí, a Papá Noel. Y es que a dos mil metros de altura, Papa Noël abre su casa a todos los niños y niñas del mundo, entre el 23 de noviembre y el 24 de diciembre, para recibir a los más pequeños y regalarles unos momentos de magia que difícilmente olvidarán.
De vuelta a Montreux, Santa Claus sobrevuela cada tarde su mercadillo navideño a bordo de su trineo en un espectáculo que hace las delicias de los más pequeños. No te pierdas esta ruta por el Lago Lemán que hilvana entre Lausana y Montreux grandes dosis de magia.
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